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martes, septiembre 25, 2007

SOBRE EL TIEMPO

Pon fotos sin limite en slide.com GRATIS!!!

-Profesor, ¿podemos salir ya?
-No, Cristina: faltan más de quince minutos para el final de la clase.
-Pero es que yo no aguanto más. Esta clase es un coñazo -dijo poniendo el acento en la eñe.
-Es la primera vez que asistes a una clase mía: concédeme al menos la oportunidad de demostrar que no todo va a ser tan árido como esta clase... Cuando pase un poco de tiempo...
-¿Tiempo? -me ínterrumpió la niña- ¿Más tiempo? ¡Si yo lo que quiero es no pasar aquí ni un minuto!

La Joya de la Corona de este curso se llama Cristina y pertenece al 3º ESO-4. Es repetidora: el curso pasado lo pasó (no me atrevo a escribir 'estudió) en Madrid pero este año su madre se ha venido a vivir a Albacete con su nuevo marido y con dos perlas de 14 y 16 años.

Para Cristina 55 minutos es un Everest. Llevo en esta profesión casi 20 años: ¿cuántos Himalayas se han conquistado? ¿Cuántos fracasados intentos de abordaje? ¿Cuánta euforia en las cumbres? Y siguen viniendo adolescentes: unos, como Cristina, arrastrando su tedio; otros haciendo gala de su rebeldía; los más fluyen como mansos arroyos pero algunos son briosos conquistadores. En las esquinas del tiempo te encuentras con Fulanito que ya es cardiólogo en el Val d'Hebron, con Menganito que ha publicado su tesis doctoral (algo infumable sobre el cine, el tardofranquismo y las nuevas tecnologías) de la cual te regala un ejemplar dedicado y rubricado ("A mi profesor de Ciencias Naturales, que me enseñó a querer aprender") que le agradezco cortésmente y escondo luego en el baúl de los recuerdos, con Zutanito que es pintor y se ha especializado en hacer estucados venecianos... Tiempo y más tiempo, sin tregua, sin un descanso, sin un momento para detenerse y mirar el horizonte con perspectiva, para estudiar los itinerarios y elegir el más conveniente (o el más inconveniente: lo interesante está en poder elegir). La galopada constante, constante, constante. Pasarán cien años y ahí estarán las nuevas Cristinas, aburridas o expectantes, pasotas o rebeldes. Caerán imperios y se levantarán otros nuevos, polvos del pasado, lodos del futuro. Campearán otros cirujanos, surgirán nuevos pelmazos, llegarán pintores a tomar el relevo.

En Venecia, la ciudad mentirosa que presume de haber escapado de la esclavitud de los relojes, podemos encontrar una preciosa metáfora de ese inacabable trote. Causa vértigo pensar que la ciudad tiene sustancialmente la misma fisonomía desde hace siglos. Pero en los peldaños del ala napoleónica de las Procuratie Nuove podemos admirar un gigantesca ammonita que vivió en un extinto mar que cubría la cercana Istria, murió y cayó al fondo, los sedimentos la cubrieron durante millones de años, la prensaron hasta transformarla en dura roca durante otros miles de años más, durmió ajena al lento oficio de la tectónica, que retiró el agua del mar y convirtió su manso fondo en una fornida cordillera. Desde la cumbre, la vieja ammonita fue testigo del auge y la decadencia de muchos imperios, se ensordeció con el retiemblo de las batallas fragorosas, se adormeció con el rumor sosegado de la milenaria rutina. Y un inhóspito e impreciso día acaballado entre los siglos XVIII y XIX, un cantero anónimo la arrancó de su lecho para depositarla en la centenaria Piazza di San Marco, a los pies del Museo Correr. Desde allí contempla nuevos siglos, bajo el peso de las colillas, las cagadas de palomas, los vasos de plástico y los culos de los turistas... Quizás no sea su último destino.



El vértigo del tiempo... Aprovechadlo, Cristinas, ¡es tan fugaz!

lunes, abril 23, 2007

SOBRE LA PIEDAD


Al principio de cada curso, desde los cuatro o cinco últimos, doy a mis alumnos una dirección de correo electrónico para que me envíen sus trabajos, sus observaciones, sus dudas -relativas a la asignatura que imparto: las dudas existenciales no se ventilan por la web-, y , en fin, para mantener una vía de comunicación cuando eclosione el cascarón que es el Instituto y salgan al macrocosmos exterior.
Ayer, un ex-alumno me envió un e-mail con un archivo adjunto: una presentación en Power-point con unas fotografías asombrosas y espectaculares de la Pietá de Miguel Ángel. Siendo yo profesor de Biología, me sorprendió mucho que este alumno me enviase a mí tal archivo (aunque, pensándolo fríamente, puede que en clase le hablara de escultura o de vaya usted a saber qué cosa casi con tanta pasión como de Biología). Menos me ha extrañado que el mismo mensaje me lo enviase mi hermana Lidia: ella sabía que me iba a emocionar.
Desde que, en 1972, un perturbado la quiso destrozar, martillo en mano, esta escultura, que es una de las obras más bellas de la Historia del Arte y por la que siento una especial fascinación, sólo puede contemplarse desde una perspectiva frontal y tras un grueso cristal que, desgraciadamente, refleja las luces de velas, cirios, bombillas, focos y flashes de cámaras de las decenas de turistas que se agolpan frente a ella.

Al fotógrafo Robert Hupka (¡¡qué envidia!!), las autoridades del Vaticano le permitieron pasar una noche en la Basílica de San Pedro, fotografiando desde todos los ángulos que quisiera y recurriendo a cuantos andamios, escaleras o trípodes precisara, la escultura del artista florentino. Gracias a esta iniciativa, podemos contemplar perspectivas insólitas de La Pietá que engrandecen más, si es que ello es posible, el genio de Miguel Ángel y que nos devuelven el espíritu del temprano cinquecento italiano (se esculpió en 1499).
Me han impresionado sobremanera dos fotografías, que comento brevemente. El rostro de Cristo, del que hasta ahora sólo habíamos podido ver medio perfil y el mentón, es de una belleza sin igual: un hombre muerto cuyo semblante refleja una paz infinita, la satisfacción del deber cumplido, unas facciones alejadas del dolor de la pasión.

La fotografía vista desde arriba, es doblemente impresionante. En primer lugar, por la armonía de la composición. En la clásica visión frontal, el grupo se encuadra en un triángulo cuyo vértice superior es la cabeza de la Virgen; ahora vemos que el artista concibió la obra inscrita en un cono, el perímetro de cuya base lo marca elegantemente el cuerpo yacente y sin vida de Jesús. En segundo lugar por el contraste entre el cuerpo inerte y desnudo del Cristo y el ropaje imposible de la Virgen, cuya mano izquierda se pregunta si tanto dolor era necesario. (De hecho, sólo la mano de la Virgen, en el conjunto de la escultura, se pregunta por el sentido de la pasión y muerte; no así su rostro, que es jovial, casi alegre -muy renacentista-: el escultor no quiso hacer una Virgen dramáticamente dolorida: ha aceptado tranquila y serenamente el dolor del hijo para la redención del mundo).

Gracias, José Luís. Gracias Lidia.

Podéis ver más fotografías en esta página:
http://193.48.70.125/arstella/en/sommaire/index.dim

Post data:
Por cierto, ya que hoy es el día del libro, recomiendo uno que tiene que ver con la obsesión por la belleza y la destrucción del objeto admirado (lo que le pudo haberle ocurrido al que atentó contra la escultura de Miguel Ángel). Se trata de "El Pabellón de Oro", de Yukio Mishima... Otro día hablaremos del escritor japonés...

jueves, octubre 05, 2006

SOBRE LA MATERIA




El título del primer tema de Ciencias de la Naturaleza en 1º de ESO es “La materia y su medida”: me pareció una buena manera de abordarlo que los electrones desorbitados que tengo por alumnos buscasen en el diccionario el significado de la palabra “materia” para comentarlo en clase posteriormente. La mayoría se ha decantado por la definición clásica: “Sustancia que compone los cuerpos físicos”; algunos han ido más lejos y han añadido “consta de partículas elementales y tiene las propiedades de extensión, inercia y gravitación”. Una niña con cara de lista ha copiado una definición que me vendría como anillo al dedo para explicar el concepto y “entrar en materia”, valga la redundancia. “Realidad espacial y perceptible por los sentidos, que, con la energía, constituye el mundo físico”. Espacial y perceptible: con esas cualidades se comprenderá mejor, pensé, los conceptos de materia y medida. Pero el neutrino de quien ya les hablé, copió del diccionario otra de las acepciones y la ha leído en voz alta:
-Materia: Lo opuesto al espíritu.
Joder con el Carlitos. Soltó su frase al aire viciado del aula (habían tenido Educación Física en la hora anterior) y me miró desafiante, como diciéndome “a ver cómo sales ahora de esa”. La definición se las trae, pero… ¿cómo iba yo a entrar en esas honduras filosóficas y metafísicas con niños de doce o trece años y en una asignatura de naturaleza tan empírica? Apesadumbrado y admitiendo mi derrota frente al neutrino, le dije en un susurro:
-Bueno… Ya estudiarás eso en cursos posteriores…
Espacial y perceptible: esas son las cualidades esenciales de la materia. Para ilustrarlas, en el libro de texto (Editorial OXFORD) hay una fotografía de un fragmento de mármol junto a otra del David de Miguel Ángel. Los dos son materia, los dos son la misma materia: una roca llamada mármol. Los dos tienen las mismas propiedades: composición, densidad, brillo…
-Vaya mierda de polla tiene ese Miguel Ángel.
Aunque lo dijo flojito, la voz de Óscar, orondo repetidor y eterno graciosote, se alzó sobre las cabezas de sus compañeros que estallaron en una carcajada. El asunto se me escapaba de las manos una vez más.
-La verdad es que no es gran cosa –admití uniéndome al enemigo, ya que no me veía capacitado para vencerlo-: pero al menos has de admitir que es bastante dura.
Risas otra vez.
-Pero Miguel Ángel es el escultor, no el muchacho de la estatua -aclaré-. Ese es David, el que mató al gigante Goliat, un filisteo enemigo de los judíos, con una piedra y una honda.
Casi ninguno conocía la historia de David:otro de los grandes logros de la LOGSE y de sus secuelas... Pero ese asunto merece un capítulo aparte y, tal vez debe ser abordado en un foro diferente a éste. Les narré sucintamente la historia del muchacho que se erigió en rey de los judíos por su hazaña frente a Goliat.
-¿Y por qué está desnudo? –preguntó la pizpireta Lorena desde el fondo del aula.
-Quizás en el siglo XV el desnudo en el arte no escandalizaba tanto o no era motivo de tanta risa. En cualquier caso, yo creo que Miguel Ángel quiso destacar que David venció al gigante sin armas ni armaduras, sólo con el poder de su inteligencia y con su habilidad. En sus ojos se puede ver esa expresión sagaz: le está diciendo entre dientes al imponente guerrero Goliat “tú hazte el chulito, tío: del cantazo entre ceja y ceja que te voy a dar, no te van a quedar ganas de madrugar para venir a tocarnos las narices”. Y en sus manos también se refleja esa tensión, las venas hinchadas, los tendones, la determinación con que sujeta la piedra y la honda…
-¿Y todo eso ha salido de un trozo de mármol?- se interesó mi neutrino Carlos.
-Sí. Es más, de un trozo de mármol que Agostino di Duccio, un escultor anterior a Miguel Ángel, desechó por defectuoso.
Casi inmediatamente me arrepentí de mi arranque de pedantería. El verano pasado leí "La Agonía y el Éxtasis", la novelada biografía del escultor flotentino, de Irving Stone, de modo que el dato lo tenía reciente en la memoria.
Carlos mira de nuevo la foto del David en su libro. Luego, disimuladamente, tacha su definición de materia: sin saberlo, se ha dado cuenta de que, al menos en esta escultura, materia y espíritu no son opuestos sino consustanciales. También sin saberlo, ha aprendido que los maniqueísmos desechan los sutiles matices que enriquecerían cualquier punto de vista.
Esta vez, empate: Neutrino, 1 – Profesor, 1.