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miércoles, julio 02, 2008

SOBRE EL MUNDO SIN FIN


Eso es lo que me parece: que no tiene fin. Voy por la página 600 y, la verdad, la historia no acaba de engancharme. Los personajes son planos y mal definidos: fácilmente se pueden clasificar en buenos y malos, un maniqueísmo quizás efectista, pero ciertamente pobretón. Las historias se entrecruzan y a veces se consigue un cierto clímax que parece el arranque del verdadero leit motiv del libraco... pero se resuelve ramplonamente en las páginas siguientes. Me da la impresión de que Follet ha redactado la novela sin una gran preparación previa, un poco "a salto de mata", improvisando... El lenguaje es sencillo, muy sencillo, sencillísimo, no hay atisbos de ambición estilística (es una de las características de la fusión "reader's digest" y "best seller"). En un, a mi juicio, desesperado intento por evitar el naufragio, el autor introduce aquí y allí, como quien no quiere la cosa, unas escenas de sexo explícito y burdo...
"Los pilares de la Tierra" era más ambiciosa y, sin ser una obra maestra de la literatura (¡ni mucho menos!) emanaba pasión y dejaba un regusto agradable, como ese limón granizado que todos nos hemos tomado mientras contemplábamos cómo se izaba la catedral de Kingsbridge. Creo que no se merecía esta secuela... Pero me espera la segunda mitad y casi me da más pereza abandonar el tocho que acabar de leerlo... ¡Menos mal que me espera Kawabata con sus "Historias en la palma de la mano"! Él sí que no me ha fallado nunca...

jueves, junio 26, 2008

SOBRE LA FELICIDAD




Peace Love Happiness Friends 63/365, FOTOGRAFÍA ORIGINAL DE Pink Sherbet



Me invita mi amiga Marian a pregonar a los cuatro vientos seis razones por las que soy feliz. Podría decir muchas más de seis, como también podría decir otras muchas que me harían feliz -más feliz- en caso de cumplirse. He hecho un elenco de razones y, por no caer en los tópicos, he intentado seleccionar las seis más originales, absurdas, fantásticas o, por qué no, inconfesables. Han salido a la luz, entre las actuales, quedarme en el patio de mi casa hasta las dos de la mañana leyendo "La caída del Imperio Romano" de Peter Heather y ser el primer hombre que pisa Marte, entre las potenciales...

Al final me he rendido: ninguna de las razones me parecía tener entidad suficiente para llenar este post... Y ha sido entonces cuando ha venido en mi ayuda un viejo amigo al que hacía mucho tiempo que no visitaba: Bertold Brecht. El hombre, que tuvo una vida difícil de eterno exiliado, siendo una de las figuras más importantes de la cultura de posguerra, escribió al final de sus días, en 1956, este sencillo poema llamado "Satisfacciones":


La primera mirada por la mañana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable


Es insuperable. Y es verdad: los grandes placeres están en las cosas pequeñas. Un me-me para Brecht.


También me gustaría saber qué hace o qué hizo feliz a Stan Laurel y Oliver Hardy (que siempre me sonríen desde el cuadro del despacho), a la Mona Lisa, a Hamlet, príncipe de Dinamarca, a Lucy -la australopiteca-, a un vecino mío, gruñón y malencarado, y naturalmente, a ti.

domingo, febrero 10, 2008

Sobre Mary Anning

Las calzadas romanas, a decir de los entendidos, eran prodigios de ingeniería. Sobre un lecho convenientemente preparado, se colocaban las grandes losas que constituían el cuerpo principal del camino. Después se rellenaba con cantos menores y, por último, con grava hasta conseguir una superficie transitable, suficientemente firme y practicable. Me sirve esta pequeña introducción para hacer un símil con los caminos ("long and winding") de la Historia de las Ciencias Naturales. Hombres de enorme peso específico son como las losas principales: Humboldt, Darwin, Cuvier, Lamarck, Buffon, Wallace, Mendel... Cada uno de ellos, a veces desde posiciones encontradas, ocupa un lugar de privilegio en la conquista del conocimiento y del descubrimiento de la naturaleza. Las aportaciones de otros hombres es más modesta: son guijarros de relleno personalidades como Celestino Mutis, Charles Lyell o Ernst Haeckel (perdón por introducir el azar en la elección de nombres: si hubiese sido meditada habría requerido un tiempo extra del que, desgraciadamente, no dispongo).

Nótese que las grandes losas y los cantos menores son siempre hombres: ninguna mujer, al menos hasta el siglo XX, encontramos en el lecho fundamental del camino (la discriminación y el rol tradicional femenino -si es que existió algo llamado así- de la mujer en la cultura occidental tienen la culpa, lo sé: pero los tiempos están cambiando y las mujeres, afortunadamente, están recuperando el tiempo perdido).

Este artículo pretende ser un homenaje a una de las pocas pioneras en el ámbito de las Ciencias de la Naturaleza. Su nombre es apenas conocido, su historia no interesa sino a unos cuantos curiosos, la huella de su estela se esfuma en un trabalenguas ("she sells sea-shells on the sea shore")... Un pequeño chinarro en la grava del camin
o. Pero, qué duda cabe, piedrecillas como ésta dan la estabilidad necesaria a las mayores.

Mary Anning, nacida con el siglo XIX en una localidad costera del sur de Inglaterra, tiene el privilegio (no reconocido) de ser la madre de la moderna paleontología. Como en una historia de superhéroes, se cuenta que su perspicacia y su agudísima inteligencia le fueron inculcadas por un rayo que le cayó cuando tenía poco más de un año y que mató a su niñera. Toda la buena suerte que el destino le tenía reservada debió agotarse con este
hecho porque lo cierto es que la vida de Miss Anning fue dura y difícil. Nacida en el seno de una familia humilde, Mary fue una mujer autodidacta, y este es uno de los aspectos más extraordinarios de su biografía: sin más formación académica que algunos libros de geología, sin maestros relevantes, sin contacto con los ambientes universitarios que marcaban las pautas de la ortodoxia científica, recolectó fósiles, descubrió especies extintas (entre sus mayores logros se cuenta el haber reconstruído con exquisita habilidad y pericia los primeros ejemplares conocidos de ictiosarurio y el descubrir para la ciencia al plesiosaurio). Pudo combinar, y en esto sí que tuvo suerte, la afición con el oficio: los fósiles que recolectaba se vendían muy bien como "rarezas naturales" a los coleccionistas que a ella acudían...
Pero al fin y al cabo, para la sociedad victoriana, instalada en el más férreo clasismo, Mary Anning nunca dejó de ser una nota pintoresca, una anécdota curiosa. Sólo al final de su vida su gran fama -que no sus méritos, como hubiese sido de justicia- le valieron una pensión para acabar dignamente sus días.
Desde detrás del lienzo, los ojos curiosos de Mary Anning nos llaman: con el dedo índice de su mano izquierda nos invita a desentrañar los secretos de la naturaleza (materializados en forma de gran ammonita); el piolet y la cesta de su brazo derecho significan el trabajo, la constancia y el tesón. Sólo le faltaba un sexo distinto para alcanzar la cumbre.

sábado, diciembre 01, 2007

SOBRE SIBERIA Y SOBRE LAS MALVINAS


La excusa fue la presentación del nuevo número de "El Problema de Yorick" y el verdadero motivo era pasar un buen rato, reencontrar a compañeros de letras y conocer a quienes, viajando en la misma nave de la pasión por la palabra escrita -ajena o propia-, todavía no habíamos tenido el placer de saludar in vivo (gracias, Ricardo Pérez, por El silencio del elefante).









Eloy M. Cebrián, que hace siempre de anfitrión y de conductor (acento tónico en la u: la palabra está en inglés, of course) ya no sabe qué inventar de mi persona para presentarme (en realidad con un "ahora Antonio os va leer un fragmento de su relato" sería más que suficiente...). En esta ocasión me presentó como el autor de "uno de los blogs más entretenidos: desde Siberia a las Malvinas" donde "comparte su experiencia en el aula". Si mi blog resulta entretenido para alguien, aunque no siempre las entradas tengan que ver directamente con la experiencia en las aulas, ya habrá cumplido su función.







Al finalizar el acto, se me acercó una escritora -así se presentó- de treintaytantos, a quien no conocía y de la que jamás había oído hablar.


-¡Que interesante me parece que debe ser tu blog! Y ese nombre tan original y sugerente, "Desde Siberia a las Malvinas"... Supongo que hace referencia a que un Instituto es como el reflejo del mundo, ¿no?

-Bueno, en realidad...

-Una especie de microcosmos en el que caben todo tipo de ideologías...

-No, no... Siberia es...

-...y todo tipo de personas. Los alumnos son el espejo de la civilización del siglo XXI...

-... Malvinas se refiere...

-Además, ahora con la incorporación de los inmigrantes y con el desarrollo de la interculturalidad...

-Pero es que Siberia y Malvinas...

-...más que nunca los institutos son miniaturas de la sociedad. ¡Enhorabuena! Es una idea genial. Lo leeré, lo leeré sin duda. Lo prometo.

-Gra... gracias -pude contestarle, pero ya ella estaba hablando con (aunque la preposición más adecuada sería "a") otro autor sobre la estética del silencio en un mudo rumoroso (o algo así)...

Por si realmente se da una vuelta por este blog, aclararé que el subtítulo del mismo no encierra ninguna metáfora. Hace ya muchos años -antes de que yo llegara a este Instituto, y ya llevo en él quince años-, los alumnos bautizaron con el nombre de "Siberia" a una zona donde el circuito de la calefacción central llega ya con poco vigor y hace un frío del carajo. Por otra parte, gracias a la LOGSE y sus magníficas secuelas, el Instituto ("CEI", se llamaba por aquellos entonces) hubo de readaptarse a las nuevas necesidades educativas y se habilitaron algunas aulas en un rincón apartado del resto de la zona docente. Otra vez los alumnos, haciendo uso de su socarronería habitual, bautizaron la zona con un topónimo contundente: las Malvinas. "¿Dónde está tu clase?", se preguntaban unos a otros al comienzo de cada curso, "la mía está en ca' Dios: en las Malvinas"...

¿Es el Instituto un microcosmos? ¿Un teatro del mundo? Es posible... Sólo sé que, en pocos minutos puedes viajar de Siberia a las Malvinas. ¡Un triunfo de la globalización!

Postdata 1: Perdón a quienes, buscando referencias geográficas o históricas, Google desembarcó en esta entrada y en este humilde blog. Como pequeña compensación, para ellos dejo aquí estos mapas.



Ver mapa más grande!

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Postdata 2: El objetivo último de esta entrada, en realidad, era publicitar el nuevo número de la revista "El Problema de Yorick". A la venta aquí.

lunes, octubre 29, 2007

SOBRE EL STABAT MATER Y LOS CACHALOTES

Estoy leyendo una novelilla cuyo sencillo argumento es, precisamente, uno de sus puntos fuertes. Se llama "Hotel Borg" y la ha escrito un joven italiano, de Cagliari, llamado Nicola Lecca. Entre los varios protagonistas que cruzan sus destinos en la trama destaca un director de orquesta de fama mundial, que inesperadamente, en el punto álgido de su carrera profesional, decide retirarse. Y, como despedida, dará un último concierto en una iglesia de Reikiavic, capital de Islandia. Será un concierto breve, para el que escogerá una obra selecta, los intérpretes mejores del mundo y, como público, una élite minoritaria. La obra: el Stabat Mater de Pergolesi; los intérpretes, una soprano y un niño; el público: 52 personas elegidas en sorteo público ante notario de entre todos los abonados que aparecen en el listín telefónico de la capital islandesa...

Como Internet acerca cualquier rincón del mundo hasta tu casa (restándole un poco de encanto por el camino, todo hay que decirlo), he colocado en el buscador Google "Hotel Borg" y he comprobado que existe relmente; pero como una cosa te lleva a la otra, he pasado un ratillo viendo imágenes de Islandia, la preciosa tierra de hielo y fuego de la que hemos estado hablando en clase de Geología en 1º C. Es la zona de la Tierra más nueva, de creación más reciente: está situada en medio de la dorsal atlántica, el centro de expansión del océano y de creación de litosfera... (He aquí una preciosa y sencilla explicación de la Tectónica de Placas). Y, siempre navegando por la red, encuentro que, en las marinas inmediaciones de Islandia, se pueden ver cachalotes, los animales más grandes del mundo.



Y ahora, para enlazar con el tema de "Lípidos" que estoy explicando en 2º de bachillerato, me acuerdo de que estos colosales cetáceos tienen en la parte delantera de la cabeza un órgano llamado "espermaceti" donde se acumulan gran cantidad de ácidos grasos y ceras. El nombre inglés del cachalote ( sperm whale, es decir, "ballena de esperma", se debe a un antiguo error: el contenido céreo, oleaginoso y blanquecino de este órgano cefálico fue confundido con esperma). El "espermaceti" permite al cachalote sumergirse a profundidades de vértigo (2000 metros, quizás 3000, según sugieren datos indirectos como el estudio del contenido estomacal de animales varados o cazados). Como mis alumnos de bachillerato saben, el punto de fusión de las ceras formadas por alcoholes de cadena larga y ácidos grasos saturados, es relativamente alto y, por tanto, las contenidas en el espermaceti permenecen en estado líquido cuando el animal nada en aguas poco profundas y "cálidas". Pero al sumergirse a grandes profundidades, el descenso de las temperaturas hace que solidifiquen las ceras y que, al hacerlo, aumenten su densidad facilitando la inmersión y el mantenimiento del cuerpo a esas profundidades; por el contrario, cuando asciende, las ceras vuelven a ser líquidas y su densidad menor ayuda a la flotabilidad. ¡Un auténtico submarino biológico, el cachalote!
También parece jugar un papel importante el espermaceti en la capacidad de producción de sonidos de los cachalotes.
Por cierto, el espermaceti, responsable en parte del éxito evolutivo del cachalote y que le ha permitido ocupar un nicho ecológico tan amplio, es también la causa de que ahora esté catalogado como una especie "vulnerable", casi en peligro de extinción: el aceite del espermaceti es muy apreciado en la industria (antaño como combustible para los quinqués y las lucernas de aceite y en la actualidad como ingrediente en ciertos lubricantes industriales y en cosméticos). Una vez más, el Homo destructor...

jueves, octubre 18, 2007

SOBRE EL HONESTO JIM


Cuando era estudiante de Bachillerato, mi profesora de Biología me obligó a leer "La Doble Hélice", de James D. Watson. Ese libro cambió la visión (bastante turbia, por cierto) del futuro que me abría sus puertas y opté por estudiar Ciencias Biológicas en lugar de Medicina, como era mi intención. Fue una opción arriesgada y de poco éxito entre mi familia, que preferían tener entre los suyos a un eminente doctor antes que a un bichólogo. Con la perspectiva de los años, creo que estudiar Biología ha sido uno de los aciertos más grandes de mi vida y por ello siempre estaré agradecido al Dr. Watson (entre otras personas). Pero he oído hablar mucho de la trayectoria profesional del honesto Jim, mote con que él mismo se bautizó y que usan, con bastantes dosis de sorna y un pelín de mala leche, sus colegas y conocidos (el científico Edward Wilson se refiere a él llamándolo "la persona más desagradable que he conocido jamás"). Por ejemplo, honesto fue cuando describió, con una cruel mordacidad, de la que ha hecho gala en otras ocasiones, el agrio carácter, la supuesta incompetencia y la antipatía que le producía Rosalind Franklin, la famosa biofísica sin cuyo trabajos Watson no habría ganado el Premio Nobel. Honesto ha sido toda su vida: siempre ha dicho lo que pensaba, sin morderse la lengua... Y sin pensarlo dos veces.

El último comentario del honesto Jim (en realidad esta tesis ya la había defendido en anteriores ocasiones, aunque ahora haya tenido más eco mediático) es que "los africanos son menos inteligentes que los occidentales". Y, según él, si todos los planteamientos éticos, políticos, económicos... se basan en que esto es falso, los pobres negritos nunca van a levantar cabeza porque siempre van a jugar en inferioridad de condiciones.

Un amigo mío que es matemático y está especializado en Estadística me dijo en una ocasión que si, al encargar un estudio estadístico a una empresa, les dices previamente qué conclusiones quieres obtener, te apañan los datos para que dichas conclusiones sean irrefutables. Puedes demostrar que los caracoles son más veloces que los guepardos, que las hienas tienen el cuello más largo que las jirafas o que las moscas no vuelan tan rápido como las lombrices de tierra... También es fácil demostrar que los negros son menos inteligentes que los blancos (o sea, que la media de sus coeficientes intelectuales es inferior): basta con escoger una población de negros de los suburbios de una ciudad ignota en un país subdesarrollado y compararla con una población de blancos escogidos a la salida de un congreso internacional sobre "Análisis Estocásticos de los Procesos de Inversión". Así cualquiera.

En un reciente viaje a Cerdeña, conocí a un senegalés que vendía ropa, pañuelos de colores y figuritas de cerámica por la playa del Poetto, en Cagliari. El hombre había aprendido a hablar el dialecto sardo en pocas semanas, incluso antes que el italiano: era un modo inteligente de aproximarse a la gente, de ser simpático, de vender más. Mi amigo Glauco se rindió al juego inteligente del senegalés y le compró una camisa y un pantalón estampados con motivos étnicos de vivos colores negros, amarillos y verdes. Ahora que veo las fotos de Glauco vestido de senegalés, durante aquella memorable velada en su casa de Serrenti, con su esposa y sus amigos, mientras cantábamos canciones de De André, Battiato o Pink Floyd, entre vino vernaccia y crema de mirto, pienso con tristeza que el honesto Jim ha perdido una gran oportunidad: la de callarse.

Según mi amigo matemático, también se puede demostrar que los científicos laureados con el Premio Nobel, cuando envejecen, se vuelven unos redomados majaderos: en la población de muestreo, n=1

lunes, junio 04, 2007

Dr. Stanley Miller, in memoriam


Conocí al Dr. Stanley Miller en Valencia, en 1998. "El Hombre del Traje Blanco", tenía el típico aspecto del profesor chiflado, despeinado, con sus inconfundibles gafas "de culo de vaso".
Su conferencia fue absolutamente brillante, elegante (a pesar de los problemas con el audio de la traducción) y, sobre todo, sencilla, simple... Había científicos engolados y altivos que, desde su alto pedestal o cátedra, pensaban que los biólogos de a pie escuchando las palabras de las eminencias éramos como el polvo sobre una carísima cómoda Luís XVI, margaritas ante porcos... Pero llegó el Dr. Miller y habló de moléculas, de ADN y ARN, de aminoácidos y proteínas, con la misma claridad y sencillez con que explica un profesor de bachillerato a sus alumnos, pero sin perder un ápice de su altísimo nivel conceptual. Durante aquella conferencia, Miller fue una mota más de polvo. Comprendí que la raíz de su genialidad era precisamente esa: reducir los problemas complejos a su dimensión más sencilla.
Su experimento, un clásico de la bioquímica evolutiva y del estudio del origen de la vida, consistió en reproducir en laboratorio las condiciones de la tierra primitiva (una atmósfera reductora, un mar somero y caliente, unas tormentas eléctricas...) y comprobar que la materia inorgánica se transformaba en pequeñas moléculas orgánicas, los ladrillos de la vida... Su experimento no produjo gusanos gelatinosos o asquerosos insectos reptantes, pero dejó muy claro que, antes de la vida, los ingredientes para la misma ya estaban en nuestro planeta, no se precisaba la concurrencia de seres extraterrestres o entes divinos. ¿Fue Dios, entonces, el cocinero-bioquímico que se inventó el guiso de la vida? La respuesta, quizás, aquí

Una página web antievolucionista presenta, curiosamente, una bonita presentación sobre el experimento de Miller. Concluyen, pretendiendo restarle importancia, que este hombre sólo consiguió crear una tuerca de la maquinaria de la vida... El argumento, sim embargo, se vuelve contra ellos: si la naturaleza per se puede crear una tuerca, ¿por qué no habría de poder crear el resto de las piezas?

Hoy nos ha dejado Stanley Miller para conocer el secreto de la vida y para volver a ser polvo de estrellas.

Thank you, Mr Miller.


miércoles, mayo 23, 2007

SOBRE LOS DISCURSOS (III)


Northish, originally uploaded by chauss513.




El último libro que he leído, un regalo de mis padres por mi cumpleaños, ha sido "La medición del mundo", de Daniel Kehlmann. Ha sido un best-seller en Alemania y ha sido traducido a multitud de idiomas. Parte de un planteamiento muy original, en mi modesta opinión: Alexander von Humboldt, explorador, naturalista y geógrafo que vivió entre los siglos XVIII y XIX, se encuentra con Carl Friedrich Gauss, apodado "Príncipe de las Matemáticas"; ambos son ya mayores, célebres, su fama les precede adonde quiera que vayan. En una especie de flash back literario, asistimos a momentos estelares de la vida de cada uno de ellos. Humboldt viajó a los confines remotos del mundo conocido, subió a las más altas montañas y descendió a las minas más profundas, navegó por ríos emboscados, soñó que soñaba un mundo entre sus manos.
Gauss apenas se movió de su ciudad, Gotinga, donde estudió, analizó, abstrayó el mundo y muchos de sus porqués, se asomó al Universo intentando hacerlo lógico. Un día soñó que soñaba un mundo entre sus manos.
Desde ópticas, metodologías y concepciones completamente distintas, cada uno asumió el cosmos: lo redujeron, de algún modo, a sus propias medidas. Por eso son inmortales.

Los chicos y chicas que salen ahora del Instituto con un papelito apergaminado que los acredita como bachilleres o como graduados, tienen que recorrer ese mismo camino en el que Humboldt, Gauss y tantos otros grandes personajes fueron pioneros: el de entender quienes son, el de volver a nacer, el de reinventarse para buscar un sentido a todo esto. El camino, como en la canción, es largo y tortuoso; la recompensa, tal vez ridícula. Pero al menos, quien se aventure a recorrerlo podrá decir, cuando vislumbre el final, que durante un milisegundo en el océano del tiempo ha sido persona: ese mínimo instante vale más que toda la vida.

martes, mayo 22, 2007

SOBRE LOS DISCURSOS (II)

Pensé en construir el dichoso discurso en torno a la idea del regreso a Ítaca. Ya sé, ya sé: el tema es muy manido, no es en absoluto original, no hay discurso de fin de curso que se salve de la dichosa Ítaca... Y sin embargo, sinceramente, no hay referencia más bella y más apropiada: creo que Homero construyó la epopeya de Ulises para que los jóvenes de todas las generaciones venideras tuvieran una metáfora apropiada en la que imaginar sus vidas después del aprendizaje adolescente... (y, ahora que lo pienso, desde esa óptica la ESO y el Bachillerato serían... ¡una auténtica guerra de Troya!).
Si Homero fue el ideólogo, Kavafis fue el ejecutor: sus versos llenan la atmósfera encantada de todas las aulas magnas en todos los Institutos de todas las localidades mientras la canción del verano amenaza con su pléyade de chiringuitos, menea tu cu- cu-, tengo gambas, tengo chopitos, ibiza mix, guararei, guararei, guararei, la tierra del chucu-chucu, y...
Finalmente intentaré ser más original y daré un rodeo: no pasaré por Ítaca... Que Penélope siga con sus labores un curso más (¡otro más!).
Pero dejo aquí los versos de Kavafis mecidos y endulzados por la música y la voz de Lluís Llach. Dedicados a mis Odiseos y Odiseas de 2º de Bachillerato.


I
Quan surts per fer el viatge cap a Itaca,

has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats per aprendre dels que saben.
Tingues sempre al cor la idea d'Itaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.
Itaca t'ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Itaca
t'hagi enganyat. Savi, com bé t'has fet,
sabràs el que volen dir les Itaques

II

Més lluny, heu d'anar més lluny
dels arbres caiguts que ara us empresonen,
i quan els haureu guanyat
tingueu ben present no aturar-vos.
Més lluny, sempre aneu més lluny,
més lluny de l'avui que ara us encadena.
I quan sereu deslliurats
torneu a començar els nous passos.
Més lluny, sempre molt més lluny,
més lluny del demà que ara ja s'acosta.
I quan creieu que arribeu, sapigueu trobar noves sendes.

III

Bon viatge per als guerrers
que al seu poble són fidels,
afavoreixi el Déu dels vents
el velam del seu vaixell,
i malgrat llur vell combat
tinguin plaer dels cossos més amants.
Omplin xarxes de volguts estels
plens de ventures, plens de coneixences.
Bon viatge per als guerrers
si al seu poble són fidels,
el velam del seu vaixell
afavoreixi el Déu dels vents,
i malgrat llur vell combat
l'amor ompli el seu cos generós,
trobin els camins dels vells anhels,
plens de ventures, plens de coneixences.

I
Cuando emprendas el viaje hacia Itaca
debes pedir que el camino sea largo,
lleno de venturas, lleno de conocimiento.
Debes pedir que el camino sea largo
que sean muchas las madrugadas
en las que entres en un puerto que tus ojos desconocían

y vayas a ciudades a aprender de quienes saben.

Ten siempre en el corazón la idea de Itaca.


Has de llegar a ella, este es tu destino

pero no fuerces nada la travesía.

Es preferible que se prolongue muchos años

y hayas envejecido ya, al fondear en la isla

enriquecido de todo lo que habrás ganado haciendo el camino

sin esperar a que te ofrezca más riquezas

Itaca te ha dado el bello viaje

sin ella no habrías zarpado

Y si la encuentras pobre, no pienses que Itaca

te haya engañado.

Sabio como te habrás hecho

sabrás muy bien lo que significan las Itacas.


II

Más lejos, tenéis que ir más lejos
de los árboles caídos que ahora os aprisionan.

Y cuando lo hayáis conseguido

tened muy presente no deteneros.


Más lejos, siempre id más lejos,

más lejos del presente que ahora os encadena.

Y cuando os sintáis liberados

emprended otra vez nuevos pasos.


Más lejos, siempre mucho más lejos,

más lejos, del mañana que ya se está acercando.

Y cuando creáis que habéis llegado,

sabed encontrar nuevas sendas.


III
Que tengan buen viaje los guerreros

que a su pueblo son fieles
favorezca el Dios de los vientos
el velamen de su barco
y a pesar de su antiguo combate
encuentren placer en los cuerpos más amantes.

Llenad redes de queridos luceros
llenos de venturas, llenos de conocimiento.
que tengan buen viaje los guerreros
si a su pueblo son fieles
y a pesar de su antiguo combate
el amor colme su cuerpo generoso
y encuentren los caminos de viejos anhelos
llenos de venturas, llenos de conocimiento.

La letra de la 1ª estrofa pertenece a un poema de Konstantino Kavafis y fue adaptada por Lluís Llach; la traducción al catalán es de Carles Riba. La 2ª y la 3ª estrofas son versos de Luís Llach, quien también es autor de la música

lunes, mayo 21, 2007

SOBRE LA MARIPOSA MÁS BELLA DEL MUNDO

La casualidad ha querido que mi interés recaiga, en varias ocasiones durante las últimas dos semanas, en la ciencia de la Entomología.

Esta mañana, mi compañero Luís Cortés, profesor de francés, excursionista empedernido y "oropeda" convulsivo, me ha traído un ejemplar algo deteriorado de una mariposa que, según refiere, ha encontrado ya muerta en un recóndito paraje de la Sierra del Segura. "Es una mariposa preciosa", me dice mientras extrae el ejemplar de su féretro de papel. Cuando la veo, sonrío y le digo: "Efectivamente, Luís: es la mariposa más bella de España".
Comenzaré recordando a mi profesor de "Entomología" y de "Etología" en la Facultad de Biología de la Universidad de Valencia, Don Ignacio Docavo Alberti (el segundo apellido es el mismo que el del poeta del Puerto de Santamaría, hermano de su madre). Las clases de este carismático zoólogo, valenciano de adopción, se parecían mucho a aquellos "Souvenirs Entomologiques" de Jean-Henri Fabre: vívidas descripciones, mezcladas con experiencias personales y aderezadas con un toque poético, con permiso de su ilustre tío, del fascinante mundo de los insectos. Hablaba de "la mariposa que sale en los donuts", (refiriéndose a la polilla de la harina, Ephestia kuehniella, que según publicó la prensa, una señora encontró entre la masa de uno de esos productos) o de los "insectos devoradores del alma" (por un lapsus en un examen, una alumna confundió el orden de los "psocópteros" y escribió "psicófagos") o de cómo viajó, en cierta ocasión, desde Alberique hasta Valencia en autobús con un vaso de plástico apoyado en el cristal de la ventana porque dentro había una avispilla que le pareció curiosa... ¡Por no perder su valiosa presa, no pudo bajar del autobús hasta que llegó a las cocheras!.

"¿Cuál es el lepidóptero más bello del mundo y quién fue su descubridor?" preguntó Docavo en uno de sus exámenes. La respuesta correcta era la Graellsia isabelae, una mariposa ciertamente hermosa (no importaba que a uno le pareciese más bella la Iphiclides podalirius, por ejemplo: el libro "Elementos de Entomología" de Gonzalo Ceballos, que el profesor Docavo seguía al pie de la letra, decía que la más bella era la Graellsia isabelae y su punto de vista no admitía discusión). El asunto del descubridor era más peliagudo. Contaba Docavo que la descubrió D. Mariano de la Paz Graells, un eminente médico y naturalista del siglo XIX, que fue director del Real Jardín Botánico de Madrid. De esta bellísima mariposa había noticias en la época de Graells, pero ningún ejemplar había sido capturado. En una excursión por la sierra del Guadarrama, los ladridos de su perro "Curricus" hicieron levantar el vuelo a una de estas raras mariposas y la fortuna quiso que Graells tuviese bien dispuesto y preparado su cazamariposas. Una vez disecada y estudiada, comprobó que era, efectivamente, nueva para la ciencia por lo que tuvo el honor de bautizarla con el nombre genérico de Graellsia sp. y de dedicar la especie a la reina Isabel II, viniendo a llamarla Graellsia isabelae. Sin embargo, la respuesta correcta sobre el descubridor no era "Graells" sino... ¡"Curricus"! Una broma típica de Don Ignacio...
Recientemente he leído su obra "Memorias del Zoo de Valencia", donde recoge "la polémica, la lucha, la constancia y la paciencia durante 40 años para lograr el Parque Zoológico" y ahora mismo, cuando voy a escanear la portada del libro para ponerla en este post, me sorprende otro detalle casual: la mariposa que Don Ignacio luce sobre la solapa de su chaqueta no es otra que la famosa "isabela"...

viernes, abril 13, 2007

SOBRE LA DIGNIDAD



Son las 8:30 de la mañana y falta la profesora de Inglés. Estoy de guardia y entro en la clase de 4º de ESO: los púberes alborotan ya, a pesar de lo temprano de la jornada, de la inclemencia atmosférica que presagia agua y más agua, de la inminencia del examen de Historia (en la clase siguiente)... Paso lista, Abellán, Atienzar... Córcoles...Flores, Fuentes... Soria, Vizcaíno. Creo que es la primera vez en todo el curso que tengo que hacer guardia en el aula, hemos tenido suerte...
-Profesor, ¿podemos jugar a las cartas? -me pregunta José Vicente.
-No es el sitio adecuado y, en mi opinión, tampoco el momento...
No se me ocurre una actividad alternativa que ofrecerles, así que los invito a que repasen, que hagan ejercicios, que lean... Y hago la vista gorda cuando juegan a las cartas en un rincón de la clase.
En el panel de corcho (pintarrajeado, rotas las esquinas inferiores, quemado por el centro), hay un cuadernillo de unos seis o siete folios grapados, sujeto con una chincheta oxidada. En el centro de la portada hay un rectángulo casi negro: es la fotocopia, con exceso de tóner, de la carátula del libro del que se ha extraído el texto del cuadernillo.

"Fueron las incomodidades, los golpes, el frío, la sed, lo que nos mantuvo a flote sobre una desesperación sin fondo, durante el viaje y después. No el deseo de vivir, ni una resignación consciente: porque son pocos los hombres capaces de ello y nosotros no éramos sino una muestra de la humanidad más común."

Elisa se ha recostado sobre el regazo de Verónica mientras ésta mira por la ventana, ensimismada, hipnotizada o tal vez aturdida por el estruendo que vuela desde su lector de mp3 y se clava en sus tímpanos -y en los míos-.
-¿Qué estás escuchando, Vero?-le pregunto con afán rescatador.
-¡Tía!- la despierta Marcos- ¡Que te están hablando!
-¿Qué?¿Qué pasa?- se quita los auriculares y me mira.
-Nada... Preguntaba que qué música escuchas...
-Es hip-hop. A usted no le gusta, profesor...- su respuesta es categórica y no admite discusión; ella lo sabe y por eso regresa a su ensimismamiento.

Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensación de quien ha perdido una comida, así nuestro modo de tener frío exigiría un nombre particular. Decimos «hambre», decimos «cansancio», «miedo» y «dolor», decimos «invierno», y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y empleadas por hombres libres que vivían, gozando y sufriendo, en sus casas. Si el Lager hubiese durado más, un nuevo lenguaje áspero habría nacido; y se siente necesidad de él para explicar lo que es trabajar todo el día al viento, bajo cero, no llevando encima más que la camisa, los calzoncillos, la chaqueta y unos calzones de tela, y, en el cuerpo, debilidad y hambre y conciencia del fin que se acerca.

-¿Alguien sabe qué es este cuadernillo que había en el panel?- pregunto mientras lo muestro en alto.
Jessica es la única que lo mira, como si se tratase de una piedra vulgar rescatada de un barrizal hediondo.
-Es una cosa que nos ha puesto ahí la de Ética, pa que lo lea el que quiera.
-Y, ¿alguien lo ha leído?
Álvaro responde:
-Yo empecé a leerlo, pero aun no lo he acabado.
Intento aclarar a esos molinos de viento quien fue Primo Levi y de qué trataba el texto (extraído de su famoso libro "Si esto un hombre").
-Primo Levi era un joven químico italiano que, durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Auschwtiz, en el tristemente célebre campo de concentración nazi...


"Podríamos preguntarnos por qué no se rebelaban los prisioneros no bien bajaban del tren, que esperaban horas (¡a veces días!) antes de entrar a las cámaras de gas.
Además de todo lo que he dicho, debo agregar que los alemanes habían perfeccionado, en esta empresa de muerte colectiva, una estrategia diabólicamente astuta y versátil. En la mayor parte de los casos, los recién llegados no sabían qué se les tenía preparado: se los recibía con fría eficiencia pero sin brutalidad, se los invitaba a desnudarse «para la ducha», a veces se les entregaba una toalla y jabón, y se les prometía un café para después del baño. Las cámaras de gas, en efecto, estaban camufladas como salas de duchas, con tuberías, grifos, vestuarios, perchas, bancos, etcétera. Cuando por el contrario un prisionero daba la menor muestra de saber o sospechar su destino inminente, la SS y sus colaboradores actuaban por sorpresa, intervenían con extremada brutalidad, gritando, amenazando, pateando, disparando y azuzando -contra esa gente perpleja y desesperada, marinada por cinco o diez días de viajes en vagones sellados-."

-Su obra es una crónica de la degradación humana y, por eso mismo, una denuncia de la atrocidad que se vivió en aquellos días y una advertencia para que no se repita.
Creo que no me han oído: al menos sé que no me han escuchado.
-¡Bueno, a ver!- llamo en voz alta su atención- ¡Escuchadme un momento, leche!
Invocar con contundencia a la secreción mamaria suele surtir efecto: por fin dejan sus tareas lúdicas y sus conversaciones trascendentales y dirigen sus miradas a esa especie de insecto atroz que les habla desde el mundo inhóspito que rodea a la pizarra.
-Para que vosotros seáis personas, revestidas de toda la dignidad y el respeto que se merecen, para que gocéis de la libertad que tenéis y podáis manifestar vuestra personalidad con las actividades más simples -como jugar a las cartas, escuchar música o charlar con vuestros amigos-, y con las más sublimes -como expresar una opinión en voz alta y defenderla con vuestros actos-, personas como Primo Levi han sufrido, han sido degradadas como seres humanos, han sido desposeídas del orgullo de ser seres racionales... Incluso perdieron la capacidad de razonar, que es la esencia de la humanidad... Creo que les debemos, como mínimo, la atención al eco de sus palabras.

Es hombre quien mata, es hombre quien comete o sufre injusticias; no es hombre quien, perdido todo recato, comparte la cama con un cadáver. Quien ha esperado que su vecino terminase de morir para quitarle un cuarto de pan, está, aunque sin culpa suya, más lejos del hombre pensante que el más zafio pigmeo y el sádico más atroz.

Digo "el eco de sus palabras" blandiendo en alto el cuadernillo. Después lo vuelvo a clavar en su sitio.

Sé que me he puesto un poco melodramático, pero creo que ha causado el efecto deseado: cuando suena el timbre y me voy del aula, fingidamente enfadado, compruebo que el cuadernillo ya no está en el tablón de corcho.

martes, marzo 06, 2007

SOBRE LAS MITOCONDRIAS Y LOS CERROS DE ÚBEDA

Pienso, luego existo (Renè Descartes)
Pensar y ser es uno y lo mismo (Parménides)

Voy a preparar el examen para mis alumnos de 2º de Bachillerato y se me ha ocurrido pedirles que definan el término "mitocondria" (qué son y qué función tienen estos orgánulos subcelulares). Cierro el libro que estoy leyendo -una novela que había ido relegando pero a la que ya me apetecía hincarle el diente-, me pongo manos al ordenador y... Acabo de recordar una anécdota ocurrida hace unos años en Valencia, mientras asistía a un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Aplazo la elaboración del examen y redacto este post. (Dichosos cerros de Úbeda...¡Cuánto tiempo y esfuerzo me van costar!).Comencemos por el principio. Me matriculé en aquel curso, en octubre de 1997, atraído no sólo por su contenido (se llamaba "El Origen de la Vida: ¿en la Tierra y en otros planetas?") sino también porque se concibió como curso-homenaje a uno de los grandes científicos españoles, Joan Oró, con motivo de su 80 cumpleaños. Además del homenajeado, participaban como ponentes Stanley Miller (quien hace 50 años demostró con su famoso experimento que las biomoléculas -"los ladrillos de la vida"- pudieron sintetizarse en la Tierra primitiva, hace más de 4.000.000.000 años, sin necesidad de la intervención de seres extraterrestres, divinos o no divinos), Jaume Bertranpetit (afamado biólogo evolucionista y antropólogo), Antonio Lazcano (microbiólogo mexicano de renombre internacional, presidente de la International Society for the Study of the Origins of Life), Ricardo Amils (microbiólogo del Centro de Astrobiología, especializado en microorganismos extremófilos, es decir que viven en condiciones extremas de temperatura, pH, etc.). Pero la atracción más interesante de aquel mítico grupo era sin duda Lynn Margulis, microbióloga norteamericana famosa por su teoría del origen endosimbionte de las mitocondrias (es decir que, según ella -y es admitido por la comunidad científica- las mitocondrias eran organismos procariotas heterótorofos aerobios que "se quedaron a vivir" en el citoplasma de fagocitos anaerobios: de esta unión feliz surgieron los heterótrofos eucariotas actuales...). Un origen endosimbionte tendrían también los cloroplastos, los centriolos, cilios y flagelos... Y aun hace extensiva su teoría a organismos eucariotas superiores: animales, plantas, hongos, etc, tienden a unirse y colaborar estrechamente para originar organismos más complejos, más completos, mejor adaptados...
Ly