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sábado, septiembre 01, 2007

SOBRE LAS PELÍCULAS DE ROMANOS




Fui con mis hijos a ver "La última legión", la útima película de romanos que se ha estrenado. Siempre me ha gustado el cine histórico en general (y los "peplum" -¿los "pepla"?- en particular) y comprobar cómo las modas del año de producción del film se dejan ver en la estética de los decorados, el atrezzo o el make-up: en mi memoria, imperecederos, Elizabeth Taylor como Cleopatra, Anthony Quinn como Barrabás, Richard Harris como Marco Aurelio, Rex Harrison como Julio II, Sofía Loren como Doña Jimena... A veces los actores secundarios se crecen y hacen actuaciones que enpequeñecen a los protagonistas, y esto siempre es una agradable sorpresa...
Viendo "La última legión", una reflexión me ha despertado: ¿en qué momento el cine renunció a sus pretensiones artísticas y sucumbió a las económicas? Es cierto que el cine siempre ha sido un negocio, pero basado en el buen uso del lenguaje visual, en los argumentos de calidad, en las actuaciones memorables, en la genialidad de los directores, en la maestría de los montadores (en definitiva, en mi modesta opinión, todo eso es el "glamour" y no los trajes de las actrices en la ceremonia de entrega de los Oscars). Pero un buen día, alguien inventó el "todo vale si es rentable" y el cine empezó a morir un poco (aunque, paradójicamente, las películas produzcan ahora más millones de dólares que nunca).
No quiero decir que "La última legión" sea una mala película: es entretenida y está correctamente realizada, pero lejos, muy lejos, de aquellas viejas películas de romanos, incluso las de "clase B", que veíamos en las sesiones dobles del Teatro Circo o en las matinales del Astoria...

Hay aquí un magnifico actor secundario, uno de esos de auténtico lujo, que no está, sin embargo, a la altura de sus capacidades: Ben Kingsley, el recordado doble de Ghandi, el que nos conmovió en "La lista de Schindler", nos puso los pelos de punta en "La muerte y la doncella", el que bordó el papel en la casi desconocida y olvidada "La isla de Pascali". En "La última legión" da pena verlo con ese pelucón infame y esas barbas tan falsas. Quizás se gastaron el presupuesto en efectos digitales y no quedó mucho para el maquillaje. De todas formas, insisto, es una pelicula entretenida, ideal para una tarde de domingo con tus hijos...

Un poco más en serio: he aquí una preciosa recreación digital de la Roma de Adriano. En el proyecto llamado "Roma renacida", la Universidad de Virginia pretende mostrar al mundo cómo era la vida cotidiana en la Ciudad Eterna, en la época en que más habitantes llegó a tener (se dice que más de un millón).

domingo, octubre 08, 2006

SOBRE LA AVENTURA


El verano pasado, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia hubo una exposición fascinante sobre la expedición de Shackelton a la Antártida. Tuve ocasión de visitarla y contemplar las fotografías que hizo Hurley, uno de los expedicionarios. Parece mentira que sean imágenes tomadas al principio del siglo XX... Y no sólo por la perfección técnica y la calidad, sino también por la audacia y tremendo sentido estético del fotógrafo. Me impresionó la exposición, pero cuando logré entender realmente la magnitud de la epopeya que vivieron aquellos hombres de acero, fue cuando leí el libro "Atrapados en el hielo: La legendaria expedición a la Antártida de Shackelton", de Caroline Alexander. La agilidad de la narración, no exenta de cierto efectismo épico, junto a las fotografías y los fragmentos de los diarios de muchos de los protagonistas, hacen de este libro una impagable aproximación a lo que fue aquella aventura. Es extraño que no haya sido llevada al cine, con lo cinematográfica que resulta (realmente sí existe una película, pero se trata de un documental).
Algunos de los hitos de la malograda pero heroica expedición fueron:
-Zarpa el "Endurance" en 1914. En enero de 1915, el barco queda atrapado en un mar helado, el mar de Weddell, muy cerca del continente antártico.
-La deriva de los hielos arrastra al barco durante casi un año y lo aleja de su destino; la tripulación vive atrapada en el navío, atrapado a su vez en el hielo.
-A finales de 1915, el Endurance, aplastado por la tremenda presión del hielo, se hunde. Los expedicionarios rescatan parte del material, viandas y los botes salvavidas, con los que inician un penoso viaje a través de los témpanos en busca de tierra firme.
-En abril de 1916 llegan a una inhóspita, minúscula, helada y desierta isla (Isla Elefante), donde los exhaustos y enfermos expedicionarios levantan su frágil campamento.
-Ante la situación desesperada y la improbabilidad de que vayan a rescatarlos, Shackelton y cinco hombres más deciden recorren la increíble distancia de 1300 Km. en uno de los botes salvavidas, el James Caird, por un mar encrespado, soportando unas temperaturas de muchos grados bajo cero, mal vestidos y peor nutridos. Consiguen llegar a la Isla de San Pedro en mayo de 1916, casi un mes después.
-Shackelton aun tardará semanas en conseguir ayuda para ir a rescatar a sus compañeros de Isla Elefante. (En el mundo civilizado se libra la 1ª Guerra Mundial).

A pesar de tanta penuria y de las extremas circustancias de todo el periplo, ningún hombre murió en el tiempo de la hazaña antárica.
Años después, Shackelton volverá a la Isla de San Pedro, con un grupo de antiguos compañeros y allí, inexperadamente... ¡muere de un infarto!
Todo muy "peliculero", ciertamente, pero con razón se dice que la realidad supera a la ficción.
Podéis obtener más detalles de esta increíble historia en Google Earth. (Si no lo tienes instalado, hazlo desde
aquí; es gratis). Abre este vínculo y pincha en "Open this placemark".... ¡Feliz viaje!