
Fui con mis hijos a ver "La última legión", la útima película de romanos que se ha estrenado. Siempre me ha gustado el cine histórico en general (y los "peplum" -¿los "pepla"?- en particular) y comprobar cómo las modas del año de producción del film se dejan ver en la estética de los decorados, el atrezzo o el make-up: en mi memoria, imperecederos, Elizabeth Taylor como Cleopatra, Anthony Quinn como Barrabás, Richard Harris como Marco Aurelio, Rex Harrison como Julio II, Sofía Loren como Doña Jimena... A veces los actores secundarios se crecen y hacen actuaciones que enpequeñecen a los protagonistas, y esto siempre es una agradable sorpresa...
Viendo "La última legión", una reflexión me ha despertado: ¿en qué momento el cine renunció a sus pretensiones artísticas y sucumbió a las económicas? Es cierto que el cine siempre ha sido un negocio, pero basado en el buen uso del lenguaje visual, en los argumentos de calidad, en las actuaciones memorables, en la genialidad de los directores, en la maestría de los montadores (en definitiva, en mi modesta opinión, todo eso es el "glamour" y no los trajes de las actrices en la ceremonia de entrega de los Oscars). Pero un buen día, alguien inventó el "todo vale si es rentable" y el cine empezó a morir un poco (aunque, paradójicamente, las películas produzcan ahora más millones de dólares que nunca).
No quiero decir que "La última legión" sea una mala película: es entretenida y está correctamente realizada, pero lejos, muy lejos, de aquellas viejas películas de romanos, incluso las de "clase B", que veíamos en las sesiones dobles del Teatro Circo o en las matinales del Astoria...
Hay aquí un magnifico actor secundario, uno de esos de auténtico lujo, que no está, sin embargo, a la altura de sus capacidades: Ben Kingsley, el recordado doble de Ghandi, el que nos conmovió en "La lista de Schindler", nos puso los pelos de punta en "La muerte y la doncella", el que bordó el papel en la casi desconocida y olvidada "La isla de Pascali". En "La última legión" da pena verlo con ese pelucón infame y esas barbas tan falsas. Quizás se gastaron el presupuesto en efectos digitales y no quedó mucho para el maquillaje. De todas formas, insisto, es una pelicula entretenida, ideal para una tarde de domingo con tus hijos...
Un poco más en serio: he aquí una preciosa recreación digital de la Roma de Adriano. En el proyecto llamado "Roma renacida", la Universidad de Virginia pretende mostrar al mundo cómo era la vida cotidiana en la Ciudad Eterna, en la época en que más habitantes llegó a tener (se dice que más de un millón).