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jueves, junio 26, 2008

SOBRE LA FELICIDAD




Peace Love Happiness Friends 63/365, FOTOGRAFÍA ORIGINAL DE Pink Sherbet



Me invita mi amiga Marian a pregonar a los cuatro vientos seis razones por las que soy feliz. Podría decir muchas más de seis, como también podría decir otras muchas que me harían feliz -más feliz- en caso de cumplirse. He hecho un elenco de razones y, por no caer en los tópicos, he intentado seleccionar las seis más originales, absurdas, fantásticas o, por qué no, inconfesables. Han salido a la luz, entre las actuales, quedarme en el patio de mi casa hasta las dos de la mañana leyendo "La caída del Imperio Romano" de Peter Heather y ser el primer hombre que pisa Marte, entre las potenciales...

Al final me he rendido: ninguna de las razones me parecía tener entidad suficiente para llenar este post... Y ha sido entonces cuando ha venido en mi ayuda un viejo amigo al que hacía mucho tiempo que no visitaba: Bertold Brecht. El hombre, que tuvo una vida difícil de eterno exiliado, siendo una de las figuras más importantes de la cultura de posguerra, escribió al final de sus días, en 1956, este sencillo poema llamado "Satisfacciones":


La primera mirada por la mañana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable


Es insuperable. Y es verdad: los grandes placeres están en las cosas pequeñas. Un me-me para Brecht.


También me gustaría saber qué hace o qué hizo feliz a Stan Laurel y Oliver Hardy (que siempre me sonríen desde el cuadro del despacho), a la Mona Lisa, a Hamlet, príncipe de Dinamarca, a Lucy -la australopiteca-, a un vecino mío, gruñón y malencarado, y naturalmente, a ti.

lunes, mayo 26, 2008

Sobre Ana Frank

He estado arreglando mi biblioteca durante los últimos días. Es una tarea que suelo acometer siempre cuando el curso llega a su fin y, finalizadas las clases con 2º de Bachillerato, me encuentro con un tiempo libre extra. Me gusta reordenar la biblioteca, siempre tiene algo de ritual que me fascina. Los viejos libros son hospitalarios con los nuevos, les dan la bienvenida, les sirven de anfitriones; hay libros que por una u otra razón son reubicados en la buhardilla o en al estante más alto e inaccesible: generosamente y sin un reproche, ceden sus puestos de privilegio a flamantes nuevos volúmenes. A veces los viejos libros, antes de marchar a la periferia de mi modesta biblioteca, viven un renacimiento y vuelven a ser leídos, hojeados, consultados, alabados... Y eso le ha pasado a un librito que hacía tiempo yacía dormido en el tercer estante de la derecha, junto a "Un día en la vida de Iván Denisovich" de Aleksandr Solzhenitsyn y "Años de perro" de Gunter Grass. Cuando lo saqué a la luz y vi los ingenuos dibujos de su portada, como un eufemismo alejado del tremendo drama que esconden sus páginas escritas (y mayor aun las no escritas), supe que tenía que darlo a mi hija: tiene la edad ideal para para entenderlo, para asimilarlo... Se trata, claro está, del "Diario de Ana Frank". Lo está leyendo, casi lo ha terminado. Esta mañana le he preguntado qué le parecía y me ha contestado un "¡uufff!" abrumador en el que he podido entender que ha captado todo el dolor y la desesperación que emana el inocente diario de una adolescente atrapada en una situación tan dramática...

Casualmente, hace unos días leí en la versión digital del periódico "La Repubblica" un artículo titulado "La última página de Ana Frank". Es conmovedor saber qué fue de las hermanas Ana y Margot días y meses después de su arresto (más que saber, constatar)... He aquí la traducción que hice del artículo...













Read this doc on Scribd: La última página de Ana Frank

Ana Frank podía ser cualquiera de las niñas o niños que tenemos en clase, con sus ojos abiertos a un futuro que pinta difícil pero con la mochila llena de toda la esperanza y el coraje que la juventud garantizan. Ojalá que nada ni nadie los desvíe de su senda, ojalá que la recorran en nombre de Ana Frank.




viernes, febrero 29, 2008

LOS PROFESORES DE LA UNI LA TENEMOS MUY PEQUEÑA



Y no me refiero a la paciencia o a la esperanza en una reforma educativa que a todos satisfaga, radical y definitiva... No, nada de eso: me refiero exactamente a lo que todos habéis pensado al leer el título. ¿Qué me impulsa a hacer tan trotunda afirmación sin constatación empírica? Pues que alguien ya ha debido hacer tal constatación previamente: sólo así se explica por qué, en los últimos días, nos llueven (¡nos diluvian!) correos electrónicos de esta guisa:

"No hay ninguna razón para que la pájara se escape después de haberla traído al dormitorio sólo porque no eres lo suficientemente grande".

"Tus noches no volverán a ser iguales después de agrandar tu herramienta: complácela como nunca con una barra del amor más grande".

"¿Enfermo y cansado de hacer el amor con mujeres que te miran con aburrimiento y desinterés? Aquí está la solución: vístela con ropa interior transparente, baja tus pantalones y mírala derretirse de gusto cuando vea las tallas que ha ganado tu instrumento".
"No creas a quienes dicen que el tamaño no importa: el tamaño lo es todo"

"Muchas mujeres se lamentan de que la herramienta de sus amantes no es suficientemente grande. ¿Es tu caso? ¿Por qué sufres en silencio con ese pincho diminuto si puedes agrandarlo?"

Muchos de vosoros diréis que no habéis recibido esos correos... Bueno, es que estaban en inglés y seguramente hacéis lo mismo que yo: os deshacéis de ellos sin leerlos. Hasta hoy, que he decidido traducirlos y rastrear los enlaces que contienen: firmas que venden ciertas hierbas (deben ser de la misma familia que las habichuelas mágicas del cuento) con propiedades "penedilatadoras" y usan como reclamo unas fotos bastante explícitas... Además, prometen devolver el dinero en caso de insatisfacción. ¿Os imagináis? "¡Oíga, traiga aquí mis euros que mi barra del amor sigue por debajo de la media!" Y a ver cómo demuestras tú que antes de las pildoritas no estaba muy por debajo de la media...

Curiosamente, esta mañana también he charlado con mi compañera Mariate sobre mi relato "Merienda con luz crepuscular". Según ella hay una prueba irrefutable que delata la autoría masculina del relato, a pesar de que se trata de un supuesto diario femenino.
-Una mujer en lo primero que se fija de un hombre no es el pene, eso sería burdo y, en cualquier caso, es lo que los hombres creen que piensan las mujeres.
-Ya, lo sé, lo sé -le he respondido-. Pero ten en cuenta que, en el diario, ella se refiere a un recuerdo de su adolescencia, de su primera relación sexual. Entonces sí que se fijaría en...

-Sí, pero en el recuerdo quedará.. no sé... las manos, los ojos, el pecho, antes que el pene...

Seguramente Mariate tiene razón; también mi amiga italiana Marcella me ha hecho un comentario semejante. Luego, deduzco, que la autoría de los correos electrónicos es cien por cien masculina. Y ahora me pregunto, ¿cómo serían los reclamos publicitarios a páginas semejantes si los escribiese una mujer?
Mientras alguna lectora se decide a contestar, os dejo con la voz de la sabiduría: el gran Javier Krahe y su "burdo rumor".

lunes, enero 28, 2008

SOBRE LOS LÍMITES (ALGUNOS)

En la barra lateral de este blog que estás leyendo hay un "generador" de citas célebres (o no tan célebres) bajo el encabezado de "Una frase para cada día". Mientras leía el comentario de Marian a la última entrada (Sobre el ping pong), he visto la frase de hoy:
Es bueno plantearse la cuestión
de si razón y religión
no debieran limitarse
recíprocamente.
BENEDICTO XVI

Aunque la frase merece una laaaaaarga y sesuda réplica, sólo se me ocurre un breve comentario: efectivamente, la razón y la religión NO debieran limitarse recíprocamente.
Voy a apuntar unos sencillos esquemas sobre la relación histórica entre religión y razón:

a) Concepción medieval

b) Concepción post-medieval




c) Concepción actual:


Simplificando mucho las cosas, en la Edad Media la religión y la razón se imponen límites mutuamente pero siempre que el razonamiento se entienda en el marco de un corpus ideológico judeo-cristiano (matizado, moldeado y definido por el catolicismo). La separación "racional" entre ciencia y religión comienza en el Ranacimiento y culmina con el desarrollo científico y tecnológico del siglo XX. En la actualidad constituyen dos mundos independientes, en los que se hablan idiomas distintos: un teólogo católico no se va a entender con un científico. Y, sin embargo, lejos de mí la idea de que ambos mundos sean excluyentes: sólo digo que son distintos y distantes (como decía aquel político...); es imposible que ninguno de ellos pueda acotar o limitar al otro.

SOBRE EL PING PONG



A
yer vi una película que me gustó mucho a pesar de que todo a mi alrededor se confabuló para hacer que no me gustase. La vi en DVD, en casa de mis padres, mientras tomaba un café, mis hermanos charlaban, mis hijos jugaban con la Nintendo DS, mi madre me ofrecía unas pastas, mi padre roncaba plácidamente su siesta y mi esposa, con un ojo en el pañito que está bordando a punto de cruz y el otro en el aparato de televisión, no hacía más que repetir "¡qué castañazo de película!".
Y, sin embargo, era una bella película. Se llama "Ping-pong mongol". Las interminables praderas de una Mongolia infinita son el telón de fondo para hacernos reflexionar sobre aspectos como el fin de la inocencia (la de un niño que ha de comenzar sus estudios en el colegio lejano, pero también la de una cultura, francamente en decadencia, que pronto va a ser engullida por el mundo globalizado). La recomiendo: desde la comodidad de tu mundo (con café, galletas, nintendos, ronquidos y pañitos) se puede viajar al confín del planeta... Sólo hace falta la sensibilidad de un buen director de cine y la frescura de unos actores no profesionales.

viernes, enero 11, 2008

SOBRE LOS CONTINENTES PERDIDOS

Hace unos años que compré en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión una obra fascinante: "La Ciencia de la Vida", escrita nada más y nada menos que por estas tres eminencias: Julian Huxley (hermano de los famosos Aldous Huxley -el autor de "Un mundo feliz", novela que están leyendo mis alumnos de 2º de Bachillerato, en inglés- y del premio Nobel Andrew Huxley y nieto de Thomas Henry Huxley -amigo de Darwin y ferviente defensor de su, entonces novedosa, "Teoría de la Evolución", hasta el extremo de ser apodado "el bulldog de Darwin"-), H. G. Wells (autor de obras de ciencia ficción tan conocidas como "La guerra de los mundos", "La máquina del tiempo" o "El hombre invisible") y por el hijo de éste, George Phillip "Gip" Wells, un reputado zoólogo de Cambridge. La obra, en dos tomos, lleva por subtítulo "Un compendio del conocimiento actual de la vida y de sus posibilidades" y es un puro placer dejarse llevar por la prosa brillante, la audacia de muchas aseveraciones (ahora obsoletas, pero... ¡hablamos de una obra de los años 30!) y la deliciosa ingenuidad de una concepción de la biología que estaba naciendo pero que ya apuntaba hacía los grandes (y a veces controvertidos) avances que traería la Genética, entre otras disciplinas, en los años siguientes...
Pero en el "post" no pretendía escribir sobre este libro... Casualmente, he encontrado entre sus páginas una hoja de un periódico antiguo y un almanaque de bolsillo de 1936. La hoja, en realidad un recorte que no permite conocer a qué periódico pertenecía, contiene un artículo titlado "Los vestigios - Inquietudes geológicas (buceando en la Prehistoria)" y está escrito por Antonio de Hoyos y Vinent, un aristócrata homosexual, educado en la Europa de principios de siglo XX, que ejerció a lo largo de su vida los oficios de periodista y novelista, los modales de un dandy, defendió las ideas anarquistas y, tras la guerra civil, fue encarcelado... Hace poco leí un cuento suyo, un trágico relato de prosa afectada ("Bajo la lluvia de fuego con que el sol abrileño incendiaba Madrid en gloria de luz, entre la curiosidad de las alineadas gentes corría la calesa camino de la plaza...") pero erudita y no carente de cierta amargura: se titula "La Torería" y lo podemos conseguir (igual que otras obras suyas) gracias a la magnífica colección de textos digitalizados que encontramos en la página web "Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes".
El artículo al que me refería, y que podéis ver más abajo, es en sí el retrato de una clase de individuos y de una forma de entender la cultura que ha desaparecido y que, me temo, a la vista de la avifauna que picotea en los libros de texto de la Educación Secundaria, que no volverá. El autor lo escribió, seguramente, a vuelapluma, sin más preparación que su bagaje cultural y sin más investigación que un librito que acababa de caer en sus manos ("Vestigios de la Atlántida", del doctor Rafael Requena, un venezolano que también es digno de un estudio más detallado: médico, arqueólogo, diplomático...). Pues bien, en tan pocas líneas, hay referencias culturales suficientes como para pasar una o dos tardes recordando las conocidas y aprendiendo las desconocidas (¡qué haríamos hoy en día sin las tres uves dobles!): desde las ruinas de Palmira hasta los misteriosos continentes Hiperbóreos, desde el arcano Mu hasta la legendaria Lemuria...



Post data: ¿Hay algún o alguna aristócrata en la actualidad que, además de comprar joyas o decorar su palacete con dudoso gusto, y rodearse de cortesanas o cortesanos para cobrar una millonada en la prensa de la subcultura rosa, sea capaz al menos de "hacer la o con un canuto"? O tempora...

sábado, diciembre 01, 2007

SOBRE SIBERIA Y SOBRE LAS MALVINAS


La excusa fue la presentación del nuevo número de "El Problema de Yorick" y el verdadero motivo era pasar un buen rato, reencontrar a compañeros de letras y conocer a quienes, viajando en la misma nave de la pasión por la palabra escrita -ajena o propia-, todavía no habíamos tenido el placer de saludar in vivo (gracias, Ricardo Pérez, por El silencio del elefante).









Eloy M. Cebrián, que hace siempre de anfitrión y de conductor (acento tónico en la u: la palabra está en inglés, of course) ya no sabe qué inventar de mi persona para presentarme (en realidad con un "ahora Antonio os va leer un fragmento de su relato" sería más que suficiente...). En esta ocasión me presentó como el autor de "uno de los blogs más entretenidos: desde Siberia a las Malvinas" donde "comparte su experiencia en el aula". Si mi blog resulta entretenido para alguien, aunque no siempre las entradas tengan que ver directamente con la experiencia en las aulas, ya habrá cumplido su función.







Al finalizar el acto, se me acercó una escritora -así se presentó- de treintaytantos, a quien no conocía y de la que jamás había oído hablar.


-¡Que interesante me parece que debe ser tu blog! Y ese nombre tan original y sugerente, "Desde Siberia a las Malvinas"... Supongo que hace referencia a que un Instituto es como el reflejo del mundo, ¿no?

-Bueno, en realidad...

-Una especie de microcosmos en el que caben todo tipo de ideologías...

-No, no... Siberia es...

-...y todo tipo de personas. Los alumnos son el espejo de la civilización del siglo XXI...

-... Malvinas se refiere...

-Además, ahora con la incorporación de los inmigrantes y con el desarrollo de la interculturalidad...

-Pero es que Siberia y Malvinas...

-...más que nunca los institutos son miniaturas de la sociedad. ¡Enhorabuena! Es una idea genial. Lo leeré, lo leeré sin duda. Lo prometo.

-Gra... gracias -pude contestarle, pero ya ella estaba hablando con (aunque la preposición más adecuada sería "a") otro autor sobre la estética del silencio en un mudo rumoroso (o algo así)...

Por si realmente se da una vuelta por este blog, aclararé que el subtítulo del mismo no encierra ninguna metáfora. Hace ya muchos años -antes de que yo llegara a este Instituto, y ya llevo en él quince años-, los alumnos bautizaron con el nombre de "Siberia" a una zona donde el circuito de la calefacción central llega ya con poco vigor y hace un frío del carajo. Por otra parte, gracias a la LOGSE y sus magníficas secuelas, el Instituto ("CEI", se llamaba por aquellos entonces) hubo de readaptarse a las nuevas necesidades educativas y se habilitaron algunas aulas en un rincón apartado del resto de la zona docente. Otra vez los alumnos, haciendo uso de su socarronería habitual, bautizaron la zona con un topónimo contundente: las Malvinas. "¿Dónde está tu clase?", se preguntaban unos a otros al comienzo de cada curso, "la mía está en ca' Dios: en las Malvinas"...

¿Es el Instituto un microcosmos? ¿Un teatro del mundo? Es posible... Sólo sé que, en pocos minutos puedes viajar de Siberia a las Malvinas. ¡Un triunfo de la globalización!

Postdata 1: Perdón a quienes, buscando referencias geográficas o históricas, Google desembarcó en esta entrada y en este humilde blog. Como pequeña compensación, para ellos dejo aquí estos mapas.



Ver mapa más grande!

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Postdata 2: El objetivo último de esta entrada, en realidad, era publicitar el nuevo número de la revista "El Problema de Yorick". A la venta aquí.

martes, septiembre 25, 2007

SOBRE EL TIEMPO

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-Profesor, ¿podemos salir ya?
-No, Cristina: faltan más de quince minutos para el final de la clase.
-Pero es que yo no aguanto más. Esta clase es un coñazo -dijo poniendo el acento en la eñe.
-Es la primera vez que asistes a una clase mía: concédeme al menos la oportunidad de demostrar que no todo va a ser tan árido como esta clase... Cuando pase un poco de tiempo...
-¿Tiempo? -me ínterrumpió la niña- ¿Más tiempo? ¡Si yo lo que quiero es no pasar aquí ni un minuto!

La Joya de la Corona de este curso se llama Cristina y pertenece al 3º ESO-4. Es repetidora: el curso pasado lo pasó (no me atrevo a escribir 'estudió) en Madrid pero este año su madre se ha venido a vivir a Albacete con su nuevo marido y con dos perlas de 14 y 16 años.

Para Cristina 55 minutos es un Everest. Llevo en esta profesión casi 20 años: ¿cuántos Himalayas se han conquistado? ¿Cuántos fracasados intentos de abordaje? ¿Cuánta euforia en las cumbres? Y siguen viniendo adolescentes: unos, como Cristina, arrastrando su tedio; otros haciendo gala de su rebeldía; los más fluyen como mansos arroyos pero algunos son briosos conquistadores. En las esquinas del tiempo te encuentras con Fulanito que ya es cardiólogo en el Val d'Hebron, con Menganito que ha publicado su tesis doctoral (algo infumable sobre el cine, el tardofranquismo y las nuevas tecnologías) de la cual te regala un ejemplar dedicado y rubricado ("A mi profesor de Ciencias Naturales, que me enseñó a querer aprender") que le agradezco cortésmente y escondo luego en el baúl de los recuerdos, con Zutanito que es pintor y se ha especializado en hacer estucados venecianos... Tiempo y más tiempo, sin tregua, sin un descanso, sin un momento para detenerse y mirar el horizonte con perspectiva, para estudiar los itinerarios y elegir el más conveniente (o el más inconveniente: lo interesante está en poder elegir). La galopada constante, constante, constante. Pasarán cien años y ahí estarán las nuevas Cristinas, aburridas o expectantes, pasotas o rebeldes. Caerán imperios y se levantarán otros nuevos, polvos del pasado, lodos del futuro. Campearán otros cirujanos, surgirán nuevos pelmazos, llegarán pintores a tomar el relevo.

En Venecia, la ciudad mentirosa que presume de haber escapado de la esclavitud de los relojes, podemos encontrar una preciosa metáfora de ese inacabable trote. Causa vértigo pensar que la ciudad tiene sustancialmente la misma fisonomía desde hace siglos. Pero en los peldaños del ala napoleónica de las Procuratie Nuove podemos admirar un gigantesca ammonita que vivió en un extinto mar que cubría la cercana Istria, murió y cayó al fondo, los sedimentos la cubrieron durante millones de años, la prensaron hasta transformarla en dura roca durante otros miles de años más, durmió ajena al lento oficio de la tectónica, que retiró el agua del mar y convirtió su manso fondo en una fornida cordillera. Desde la cumbre, la vieja ammonita fue testigo del auge y la decadencia de muchos imperios, se ensordeció con el retiemblo de las batallas fragorosas, se adormeció con el rumor sosegado de la milenaria rutina. Y un inhóspito e impreciso día acaballado entre los siglos XVIII y XIX, un cantero anónimo la arrancó de su lecho para depositarla en la centenaria Piazza di San Marco, a los pies del Museo Correr. Desde allí contempla nuevos siglos, bajo el peso de las colillas, las cagadas de palomas, los vasos de plástico y los culos de los turistas... Quizás no sea su último destino.



El vértigo del tiempo... Aprovechadlo, Cristinas, ¡es tan fugaz!

viernes, septiembre 14, 2007

EL ENIGMA DE LA ESFINGE

Edipo dio con la respuesta y hoy en día no hay niño que no la conozca. "¿Cuál es el animal que en su infancia anda con cuatro patas, con dos en la edad adulta y con tres en el ocaso de su vida?"
Queda poco para el comienzo...

miércoles, septiembre 12, 2007

SALTAMONTES

¿Se hace larga la espera? ¿Estás deseando que comiencen las clases? ¿Estás harto o harta de la Feria? ¡Ánimo, ya queda poquito!
Para que el tiempo se acorte, te propongo que te diviertas con una actividad clásica en tiempos de ocio o aburrimiento: la papiroflexia. Es relajante y entretenido doblar papelitos y darles forma... Prueba con este saltamontes.

viernes, septiembre 07, 2007

ADDIO, MAESTRO

Aunque le recordaremos siempre como cantante de ópera, a mí me estremeció también en su faceta menos lírica.
Addío, maestro.




- Luciano Pavarotti Lyrics




Donde brillan los mares y sopla fuerte el viento
en un viejo balcon frente al golfo de Sorrento
un hombre abraza a una mujer sin contener el llanto
se despide una vez mas y vuelve a empezar el canto.

Te voglio bene assai
ma tanto tanto bene sai
é una catena ormai
che scioglie il sangue d'inte vene sai.

Vió alguna luz dentro del mar, pensó en las noches de su América
pero era sólo algún reflejo y la blanca estela de un barco.
Sintió el dolor en esa música que arranca del piano
más cuando vió la luna salir trás una nube
no supo imaginar muerte más dulce.

Miró sus ojos de muchacha, ojos tan verdes como el mar
luego de improviso aquella lágrima y ya no pudo respirar.

Te voglio bene assai
ma tanto tanto bene sai
é una catena ormai
che scioglie il sangue d'inte vene sai.

La fuerza de la lírica como un gran drama falso
y con un buen disfraz y con la mímica te arrastra sin embargo.
Pero dos ojos que te miran de cerca son tan ciertos,
te hacen recordar palabras, confunden pensamientos.

Así todo parece tan pequeño hasta las noches de su América
miras atrás y ves tu vida como la estela de un barco.

Lo sé la vida que se acaba no quiero ni pensarlo...
así se siente ya feliz para retomar su canto.

Te voglio bene assai
ma tanto tanto bene sai
é una catena ormai
che scioglie il sangue d'inte vene sai."
(Traducción segun una versión española cantada por Ana Belén)

sábado, septiembre 01, 2007

SOBRE LAS PELÍCULAS DE ROMANOS




Fui con mis hijos a ver "La última legión", la útima película de romanos que se ha estrenado. Siempre me ha gustado el cine histórico en general (y los "peplum" -¿los "pepla"?- en particular) y comprobar cómo las modas del año de producción del film se dejan ver en la estética de los decorados, el atrezzo o el make-up: en mi memoria, imperecederos, Elizabeth Taylor como Cleopatra, Anthony Quinn como Barrabás, Richard Harris como Marco Aurelio, Rex Harrison como Julio II, Sofía Loren como Doña Jimena... A veces los actores secundarios se crecen y hacen actuaciones que enpequeñecen a los protagonistas, y esto siempre es una agradable sorpresa...
Viendo "La última legión", una reflexión me ha despertado: ¿en qué momento el cine renunció a sus pretensiones artísticas y sucumbió a las económicas? Es cierto que el cine siempre ha sido un negocio, pero basado en el buen uso del lenguaje visual, en los argumentos de calidad, en las actuaciones memorables, en la genialidad de los directores, en la maestría de los montadores (en definitiva, en mi modesta opinión, todo eso es el "glamour" y no los trajes de las actrices en la ceremonia de entrega de los Oscars). Pero un buen día, alguien inventó el "todo vale si es rentable" y el cine empezó a morir un poco (aunque, paradójicamente, las películas produzcan ahora más millones de dólares que nunca).
No quiero decir que "La última legión" sea una mala película: es entretenida y está correctamente realizada, pero lejos, muy lejos, de aquellas viejas películas de romanos, incluso las de "clase B", que veíamos en las sesiones dobles del Teatro Circo o en las matinales del Astoria...

Hay aquí un magnifico actor secundario, uno de esos de auténtico lujo, que no está, sin embargo, a la altura de sus capacidades: Ben Kingsley, el recordado doble de Ghandi, el que nos conmovió en "La lista de Schindler", nos puso los pelos de punta en "La muerte y la doncella", el que bordó el papel en la casi desconocida y olvidada "La isla de Pascali". En "La última legión" da pena verlo con ese pelucón infame y esas barbas tan falsas. Quizás se gastaron el presupuesto en efectos digitales y no quedó mucho para el maquillaje. De todas formas, insisto, es una pelicula entretenida, ideal para una tarde de domingo con tus hijos...

Un poco más en serio: he aquí una preciosa recreación digital de la Roma de Adriano. En el proyecto llamado "Roma renacida", la Universidad de Virginia pretende mostrar al mundo cómo era la vida cotidiana en la Ciudad Eterna, en la época en que más habitantes llegó a tener (se dice que más de un millón).

domingo, junio 17, 2007

HAKUNA MATATA


Estoy corrigiendo el examen final de 4º ESO y acabo de leer una de esas perlas con las que nos regalan algunos alumnos. Hay publicados muchos libros en los que veteranos profesores hacen relaciones más o menos prolijas de los disparates que, a lo largo de sus años de práctica docente, han podido leer en los exámenes. Incluso yo estuve tentado de hacerlo, pero me di cuenta de que, en muchos casos, maldita la gracia que me hacía descubrir que mis esfuerzos por enseñar (y las horas de trabajo no reconocido que hay detrás: preparación de materiales curriculares, actualización científica y didáctica, elaboración de pruebas objetivas y corrección de las mismas...) se quedaban en esa tontería escrita en un examen... Dejé de coleccionar disparates...
En esta ocasión, lo que me ha chocado no ha sido el disparate en sí (uno más), sino la candidez con que mi alumno lo ha escrito: estoy seguro de que no había intención de burla ni pretendía que, escribiendo mucho, pareciese que sabía algo de lo que le preguntaba. A pesar de sus 17 años, lo ha escrito con toda la sinceridad que cabe en su mente infantil: nada extraño en esta sociedad en la que impera lo light, lo superfluo, lo fácil. lo cómodo...
PREGUNTA: ¿Cómo influyen en la distribución geográfica de los seres vivos los siguientes factores? 1. Suelo. 2. Clima 3. Relieve
RESPUESTA: Cada tipo de ser vivo necesita un clima, un relieve y un tipo de suelo. No todos los seres vivos están acostumbrados a lo mismo, por lo que el clima puede ser muy seco, seco, húmedo, lluvioso, muy lluvioso, caluroso o muy frío es por eso por lo que cada ser vivo necesita un sitio, por ejemplo, imagínate a un oso polar en el Sahara, o al rey de la selva que es el león en el Polo Norte. Son cosas en las que no se puede hacer nada o con el relieve es otro caso por el que cada uno está donde está. Si hablamos del suelo, las plantas necesitan algunos suelos muy húmedos y otros secos.
Para mi alumno, una canción de regalo.

martes, mayo 29, 2007

SOBRE LOS DISCURSOS (y IV)

DISCURSO DE DESPEDIDA DE LOS ALUMNOS

QUE ACABAN SUS ESTUDIOS EN EL INSTITUTO



Todo buen discurso, todo discurso que se precie, ha de comenzar con las mismas dos palabras: “Seré breve”. La mayoría de los discursos suelen acabar con la frase: Sé que prometí ser breve, así que perdón por no cumplir con mi promesa”. Como he puesto buena voluntad y todo mi afán en que este sea un buen discurso, comenzaré diciendo “seré breve” y prometo que al final no tendré que pedir disculpas.

Foto de "bluejip" en www.flickr.com

Seré breve.

Como hilo conductor de mi discurso, necesitaba una persona, preferiblemente joven, que emprende un viaje o una aventura. Tenía bastante donde elegir: Darwin embarcando en el “Beagle”, Humboldt conquistando el “Chimborazo”, Cook dando la vuelta al mundo en el “Endeavour”, Shackelton abandonando los restos del “Endurance”, deglutidos por el hielo antártico… Finalmente me he decidido por algo más sencillo, menos épico.

Hace unos ciento cincuenta años, un chico de vuestra edad se escapó de su mundo cotidiano acompañado de su hermano, un poco mayor que él, para conocer el mar. Quizás no veáis en esta aventura nada de especial, pero tened en cuenta que hablo de hace 150 años, cuando el mar estaba casi prohibido para las gentes del interior; además, las playas de entonces no pensaban en Anne Igartiburu porque no tenían Marinas d’Ors sembradas de campos de golf, saunas y spas, no había copas América, las personas no se hacinaban bajo densos bosques de sombrillas, embadurnadas con cremas bronceadoras a base de vitaminas B y E, agentes hidratantes, antioxidantes y revitalizantes que mantienen la piel suave y tersa, no había atascos en las carreteras de acceso ni por las noches perturbaba el sonido susurrante, suave y sosegado del oleaje el zumba zumba zumba del Ibiza mix, aun no se habían inventado los alcaldes y empresarios desaprensivos que se enriquecen destrozando el paisaje litoral, ni en el diccionario aparecía la palabra “chapapote”..., (claro que tampoco había chicas jugando al voley ni vigilantes de la playa, pero este es otro asunto). El mar que buscaba Eliseo, que así se llamaba el muchacho, era un infinito de agua limpia, era un sueño de paraísos ocultos: ciudades de coral pobladas por criaturas de una belleza inimaginable, seres vivos de arquitectura inconcebible, monstruos tan grandes como una isla pero inofensivos como una anchoa. Eliseo llegó al mar en una tarde desapacible, tormentosa. Imagináoslo de pie, él solo, en la playa desierta, con el mundo conocido, cómodo y sencillo, a sus espaldas y una metáfora de la libertad, hecha de agua salada, inmensa e inabarcable, salvaje, feroz, con olas enormes mostrando sus dientes, frente a él. Muchos se habrían acojonado (perdón por la expresión) ante una situación así y habrían desecho sus pasos buscando la seguridad del hogar. Eliseo, sin embargo, en ese momento se hizo adulto: decidió que el resto de su vida lo dedicaría a estudiar el mundo, sus paisajes, sus mares y sus ríos, sus montañas y sus valles. También sus gentes y sus costumbres. Eliseo Reclús, tuvo una vida intensa que vivió con apasionamiento en Alemania, Suiza, Inglaterra, Irlanda, Estados Unidos, varios países de Sudamérica, Bélgica… Se dedicó a la Geografía, en la que veía la ciencia que aúna al ser humano y su historia con el paisaje, y fue uno de los padres del anarquismo (no ese que significa desorden, indisciplina o insolencia, sino un concepto político y filosófico donde el orden nace de la libertad individual).

Os preguntaréis, quizás, a qué viene esta historia si lo que hacemos es despedir el curso y a los alumnos que dejan el Instituto. Todo tiene su porqué…

Durante unos cuantos cursos, coincidiendo con vuestro proceso de maduración biológica e intelectual, los profesores no hemos hecho otra cosa, o al menos eso hemos intentado, que llevaros al mar y poneros, a cada uno por separado, a solas frente a él, como modernos eliseos. Un mar extraño, a primera vista, pues no es de agua, no lo pueblan algas, medusas, pececillos, cangrejos y berberechos… Es un mar heterogéneo donde el sonido de las olas imita la voz de Platón, así es amigo mío: si has hallado para los que van a gobernar un modo de vida mejor que el gobernar, podrás contar con un Estado bien gobernado; un mar de frases bellamente deconstruídas por la magia del análisis gramatical, sintagma nominal, complemento directo, proposición subordinada adverbial de lugar, nexo; en el mar vive un músico sordo que se inventa una sinfonía con coros para celebrar la alegría; hay densos bancos de curiosos peces-palabra que nadan al unísono, at the airport, check, arrivals, cabin, flight number, gate, may I see your ticket please?; lo surca un tren de longitud l y masa por unidad de longitud d que desciende sin impulsarse y sin rozamiento por un plano inclinado constante; contiene palabras muertas que se reúnen formando fragmentos de "La Guerra de las Galias", Interiores frumenta non serunt, sed lacte et carne vivunt pellibusque sunt vestita; oculta materia orgánica fermentada formando el "compost" que se usará para abonar suelos, alimentar ganado, construir carreteras, obtener combustibles; sobresalen como boyas capiteles dóricos, sencillos y prácticos, jónicos, con sus volutas tan griegas, y corintios, con las complicadas hojas de acanto; hay 20 ml. de cloruro de bario 0’1 M mezclándose con 30 ml de cromato de potasio 0’2 M y una primitiva imprenta de Maguncia haciendo copias de la Biblia; allá hay un señor llamado Pascual Duarte que le pega un tiro a su perro y acá moléculas de ADN que se replican, se transcriben y se traducen en proteínas; flota a la deriva la integral de equis más uno partido por equis al cubo menos dos equis más tres diferencial de equis; una botella de náufrago contiene el plano de una ciudad en la que se han señalado la periferia, las zonas periurbanas y los ejes de expansión; hay un rey griego arrancándose los ojos con un broche metálico porque ha descubierto que su esposa es en realidad su madre; en una hoja de papel que el viento quiere arrebatarle a las olas hay un sencillo dibujo, una interpretación surrealista, sólo con colores cálidos, del cuadro Las memorias de un santo, de Rene Magritte; en el bentos profundo se ha instalado una empresa que transforma 215 Kg. de materia prima cuyo precio es de 1’2 euros el Kg., en 537 unidades diarias de un producto que vende a 9’6 euros cada una, y donde trabajan 8 personas que cobran 47 euros; viaja hacia el este una corriente formada por la reflexión sobre el Regeneracionismo durante los gobiernos de Antonio Maura (1.907-1.909) y de José Canalejas (1.909-1.912); la pleamar proyecta en la arena una escena a cámara lenta de “Matrix Revolution”…


No continúo describiéndolo por falta de tiempo y porque he prometido ser breve, pero… ¡qué grande, qué bello, qué atractivo es el mar que os hemos mostrado! Ahora es vuestro momento, adelante, conquistadlo, reducidlo a vuestra propia dimensión, no olvidéis nada de él y, sobre todo, no sintáis nostalgia del pasado... El pasado es una quimera, una trampa, no existe: navegad por este mar siempre adelante, resistid la tentación del regreso. Como cantó Luís Cernuda


Sigue, sigue adelante y no regreses,

Fiel hasta el fin del camino y tu vida,

No eches de menos un destino más fácil,

Tus pies sobre la tierra antes no hollada,

Tus ojos frente a lo antes nunca visto

La historia de Eliseo Reclús tiene un extraño y curioso final. Tras su muerte, la mayor parte de sus cuadernos manuscritos, de sus mapas anotados, de sus esquemas y dibujos, de sus notas de campo, de las primeras ediciones de sus libros, de su biblioteca particular (¡más de 40.000 volúmenes!) y cantidad de grabados, fueron depositados en la biblioteca de la Universidad Nueva de Bruselas; esta biblioteca desapareció tras la Primera Guerra Mundial y el extenso legado de Eliseo Reclús fue adquirido por un mecenas japonés, el señor Ishimoto, con el fin de fundar un Instituto de Estudios Geográficos en Tokio. Todo este material llegó al puerto de Yokohama el 1 de septiembre de 1923: el mismo día que un terrible terremoto destruyó la ciudad portuaria… El fuego, el agua, el caos y la desesperación se llevaron consigo, sin dejar rastro, la obra de Eliseo Reclús, el trabajo de toda una vida: lo que comenzó frente al mar, frente al mar sucumbió... Pero su chispa, su inquietud, su voluntad, la misma que lo impulsó en aquel viaje iniciático junto a su hermano Elías, flota aun en el ambiente, en los lugares que fueron testigos de su vida, en sus libros. Y es la misma chispa que os puede ayudar a vosotros, aventureros audaces e intrépidos, a conquistar el mundo, a ser personas y a ejercer como tales. Aprovechad el tiempo que se acerca, disfrutad con los estudios, con los amigos que conoceréis, con las personas con quienes decidáis compartir la vida (estaré encantado si me invitáis a vuestras bodas), con los trabajos: el futuro es vuestro (y también la responsabilidad ética de hacerlo mejor que el presente).

Ahora que habéis terminado vuestros estudios en el Instituto, ahora que estamos juntos frente al mar, ya no somos profesores y alumnos sino compañeros de viaje. Y por mi parte, y creo que hablo en nombre de todos los profesores, estoy orgulloso de viajar con unos compañeros como vosotros.

(He conseguido no hablar de Ítaca)

viernes, abril 13, 2007

SOBRE LA DIGNIDAD



Son las 8:30 de la mañana y falta la profesora de Inglés. Estoy de guardia y entro en la clase de 4º de ESO: los púberes alborotan ya, a pesar de lo temprano de la jornada, de la inclemencia atmosférica que presagia agua y más agua, de la inminencia del examen de Historia (en la clase siguiente)... Paso lista, Abellán, Atienzar... Córcoles...Flores, Fuentes... Soria, Vizcaíno. Creo que es la primera vez en todo el curso que tengo que hacer guardia en el aula, hemos tenido suerte...
-Profesor, ¿podemos jugar a las cartas? -me pregunta José Vicente.
-No es el sitio adecuado y, en mi opinión, tampoco el momento...
No se me ocurre una actividad alternativa que ofrecerles, así que los invito a que repasen, que hagan ejercicios, que lean... Y hago la vista gorda cuando juegan a las cartas en un rincón de la clase.
En el panel de corcho (pintarrajeado, rotas las esquinas inferiores, quemado por el centro), hay un cuadernillo de unos seis o siete folios grapados, sujeto con una chincheta oxidada. En el centro de la portada hay un rectángulo casi negro: es la fotocopia, con exceso de tóner, de la carátula del libro del que se ha extraído el texto del cuadernillo.

"Fueron las incomodidades, los golpes, el frío, la sed, lo que nos mantuvo a flote sobre una desesperación sin fondo, durante el viaje y después. No el deseo de vivir, ni una resignación consciente: porque son pocos los hombres capaces de ello y nosotros no éramos sino una muestra de la humanidad más común."

Elisa se ha recostado sobre el regazo de Verónica mientras ésta mira por la ventana, ensimismada, hipnotizada o tal vez aturdida por el estruendo que vuela desde su lector de mp3 y se clava en sus tímpanos -y en los míos-.
-¿Qué estás escuchando, Vero?-le pregunto con afán rescatador.
-¡Tía!- la despierta Marcos- ¡Que te están hablando!
-¿Qué?¿Qué pasa?- se quita los auriculares y me mira.
-Nada... Preguntaba que qué música escuchas...
-Es hip-hop. A usted no le gusta, profesor...- su respuesta es categórica y no admite discusión; ella lo sabe y por eso regresa a su ensimismamiento.

Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensación de quien ha perdido una comida, así nuestro modo de tener frío exigiría un nombre particular. Decimos «hambre», decimos «cansancio», «miedo» y «dolor», decimos «invierno», y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y empleadas por hombres libres que vivían, gozando y sufriendo, en sus casas. Si el Lager hubiese durado más, un nuevo lenguaje áspero habría nacido; y se siente necesidad de él para explicar lo que es trabajar todo el día al viento, bajo cero, no llevando encima más que la camisa, los calzoncillos, la chaqueta y unos calzones de tela, y, en el cuerpo, debilidad y hambre y conciencia del fin que se acerca.

-¿Alguien sabe qué es este cuadernillo que había en el panel?- pregunto mientras lo muestro en alto.
Jessica es la única que lo mira, como si se tratase de una piedra vulgar rescatada de un barrizal hediondo.
-Es una cosa que nos ha puesto ahí la de Ética, pa que lo lea el que quiera.
-Y, ¿alguien lo ha leído?
Álvaro responde:
-Yo empecé a leerlo, pero aun no lo he acabado.
Intento aclarar a esos molinos de viento quien fue Primo Levi y de qué trataba el texto (extraído de su famoso libro "Si esto un hombre").
-Primo Levi era un joven químico italiano que, durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Auschwtiz, en el tristemente célebre campo de concentración nazi...


"Podríamos preguntarnos por qué no se rebelaban los prisioneros no bien bajaban del tren, que esperaban horas (¡a veces días!) antes de entrar a las cámaras de gas.
Además de todo lo que he dicho, debo agregar que los alemanes habían perfeccionado, en esta empresa de muerte colectiva, una estrategia diabólicamente astuta y versátil. En la mayor parte de los casos, los recién llegados no sabían qué se les tenía preparado: se los recibía con fría eficiencia pero sin brutalidad, se los invitaba a desnudarse «para la ducha», a veces se les entregaba una toalla y jabón, y se les prometía un café para después del baño. Las cámaras de gas, en efecto, estaban camufladas como salas de duchas, con tuberías, grifos, vestuarios, perchas, bancos, etcétera. Cuando por el contrario un prisionero daba la menor muestra de saber o sospechar su destino inminente, la SS y sus colaboradores actuaban por sorpresa, intervenían con extremada brutalidad, gritando, amenazando, pateando, disparando y azuzando -contra esa gente perpleja y desesperada, marinada por cinco o diez días de viajes en vagones sellados-."

-Su obra es una crónica de la degradación humana y, por eso mismo, una denuncia de la atrocidad que se vivió en aquellos días y una advertencia para que no se repita.
Creo que no me han oído: al menos sé que no me han escuchado.
-¡Bueno, a ver!- llamo en voz alta su atención- ¡Escuchadme un momento, leche!
Invocar con contundencia a la secreción mamaria suele surtir efecto: por fin dejan sus tareas lúdicas y sus conversaciones trascendentales y dirigen sus miradas a esa especie de insecto atroz que les habla desde el mundo inhóspito que rodea a la pizarra.
-Para que vosotros seáis personas, revestidas de toda la dignidad y el respeto que se merecen, para que gocéis de la libertad que tenéis y podáis manifestar vuestra personalidad con las actividades más simples -como jugar a las cartas, escuchar música o charlar con vuestros amigos-, y con las más sublimes -como expresar una opinión en voz alta y defenderla con vuestros actos-, personas como Primo Levi han sufrido, han sido degradadas como seres humanos, han sido desposeídas del orgullo de ser seres racionales... Incluso perdieron la capacidad de razonar, que es la esencia de la humanidad... Creo que les debemos, como mínimo, la atención al eco de sus palabras.

Es hombre quien mata, es hombre quien comete o sufre injusticias; no es hombre quien, perdido todo recato, comparte la cama con un cadáver. Quien ha esperado