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miércoles, marzo 26, 2008

SOBRE LA POLINIZACIÓN


polinización 1, originally uploaded by profsegovia1.



Definitivamente no entiendo qué tienen los pobres insectos para resultar tan antipáticos a la mayoría de las personas, sobre todo a las mujeres.

La cosa ocurrió esta mañana, mientras intentaba explicar en una clase de 1º de bachillerato el papel crucial de los hexápodos en la polinización de la mayoría de plantas fanerógamas.

-Algunas plantas tienen adaptaciones para la polinización por el viento o anemogamia, por ejemplo la producción de enormes cantidades de polen...

-Profesor, yo soy alérgico al polen de cebada.

-¿Sí? Precisamente la cebada y las gramíneas en general, producen grandes cantidades de polen que es dispersado por el viento... Las flores tienen reducidos o ausentes pétalos, muy modificados, y los estigmas de sus pistilos son ligeros y plumosos para impregnarse fácilmente del polen...

Hasta este momento la clase transcurre por sus cauces normales: la mayoría de los alumnos atiende, algunos toman notas y una minoría se pierde en ensoñaciones de cuyo contenido no quiero acordarme...

-Pero el principal vehículo de polinización son unos animales que, si todos desaparecieran de repente, probablemente la humanidad no duraría más allá de unos meses; casi al mismo tiempo se extinguirían la mayoría de anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Después seguirían la mayoría de las plantas fanerógamas y, con ellas, la estructura física de la mayoría de bosques y otros hábitats terrestres del planeta. La superficie terrestre se pudriría literalmente. A medida que la vegetación muerta se secara y se amontonara, cerrando los canales de los ciclos de nutrientes, otras formas de vegetación complejas desaparecerían, y con ellas casi todos los vertebrados terrestres. Los hongos, de vida libre, después de gozar de una explosión demográfica de proporciones enormes, reducirían sus poblaciones de forma súbita, y la mayoría de especies perecerían. La tierra emergida volvería aproximadamente a la condición de principios del Paleozoico, cubierta por alfombras de vegetación recumbente polinizada por el viento, salpicada de pequeños árboles y arbustos aquí y allá, en gran parte desprovista de vida animal...

(No lo he dicho exactamente con estas palabras: para este post me he tomado la libertad de tomárselas prestadas a mi admirado Edward O. Wilson, naturalista estadounidense, de su libro "La diversidad de la vida").

-¿Quienes son los humildes animales sobre los que recae la responsabilidad de mantener la vida en la Tierra encargándose sólo de polinizar a las plantas? Pues, claro está, los insectos...

Ahhh, qué ajjjcooo! -rompe la magia de mi explicación sin cortarse un pelo Jenny, una chica timida y siempre atenta a mis explicaciones, que no suele hablar por no pecar.

-¿Qué te ocurre? -pregunto, pensando que su compañero Kikoché, paradigma del eterno repetidor desubicado, le ha pegado un chicle en la lacia melena o que le ha escupido en los apuntes...

-Na... Ej que me dan muchismo ajco los bichos...

-¿Qué bichos? ¿Hay alguno en tu pupitre?

-No, los de las flores esos de los que está usté hablando...

Me ha hecho gracia el comentario y que le diera "ajco" no ya el significado de la palabra, sino el significante, la palabra pronunciada. Después de las risas pertinentes, he continuado explicando de qué "artilugios" ha dotado la evolución a las flores para procurarse el favor de los insectos. Curiosamente, la atención de las féminas ha caído en picado. Mientras por la clase volaban abejas y abejorros con sus corbículas repletas de amarillo polen, las mariposas libaban el sabroso néctar con sus enhiestas espiritrompas, las chinches se daban un baño en el pegajoso polvillo de las malvas y de las jaras, las moscas, los moscardones y los mosquitos zumbaban al goce de las fragancias emanadas por flores verdes, rojas o amarillas... ellas charlaban con las compañeras, rebuscaban en sus mochilas un objeto impreciso, hacían dibujos en las últimas hojas de sus cuadernos...
-Vane, ¿qué estás dibujando en el cuaderno? -le pregunto a una de ellas, rendido (dicen que si no puedes con tu enemigo debes unirte a él).

-Es un dibujo manga -responde ella, como si nada.

-¿Me lo dejas ver?

Una especie de hada con unos ojos enormes, desproporcionados, infinítamente profundos y llenos de chispillas refulgentes, me mira desde el cuaderno. En el fondo de esos cuévanos, como diría Quevedo, intento entender el miedo atávico de la Vane, de la Jeny, de la Lore... Los chicos, sin embargo, prestan atención, preguntan y se interesan por el universo entomológico. Ellos cabalgan sobre los élitros de salvajes coleópteros desbocados, ellas navegan por las tranquilas lágrimas de un hada triste...

¡Y luego dicen que somos iguales!

domingo, febrero 10, 2008

Sobre Mary Anning

Las calzadas romanas, a decir de los entendidos, eran prodigios de ingeniería. Sobre un lecho convenientemente preparado, se colocaban las grandes losas que constituían el cuerpo principal del camino. Después se rellenaba con cantos menores y, por último, con grava hasta conseguir una superficie transitable, suficientemente firme y practicable. Me sirve esta pequeña introducción para hacer un símil con los caminos ("long and winding") de la Historia de las Ciencias Naturales. Hombres de enorme peso específico son como las losas principales: Humboldt, Darwin, Cuvier, Lamarck, Buffon, Wallace, Mendel... Cada uno de ellos, a veces desde posiciones encontradas, ocupa un lugar de privilegio en la conquista del conocimiento y del descubrimiento de la naturaleza. Las aportaciones de otros hombres es más modesta: son guijarros de relleno personalidades como Celestino Mutis, Charles Lyell o Ernst Haeckel (perdón por introducir el azar en la elección de nombres: si hubiese sido meditada habría requerido un tiempo extra del que, desgraciadamente, no dispongo).

Nótese que las grandes losas y los cantos menores son siempre hombres: ninguna mujer, al menos hasta el siglo XX, encontramos en el lecho fundamental del camino (la discriminación y el rol tradicional femenino -si es que existió algo llamado así- de la mujer en la cultura occidental tienen la culpa, lo sé: pero los tiempos están cambiando y las mujeres, afortunadamente, están recuperando el tiempo perdido).

Este artículo pretende ser un homenaje a una de las pocas pioneras en el ámbito de las Ciencias de la Naturaleza. Su nombre es apenas conocido, su historia no interesa sino a unos cuantos curiosos, la huella de su estela se esfuma en un trabalenguas ("she sells sea-shells on the sea shore")... Un pequeño chinarro en la grava del camin
o. Pero, qué duda cabe, piedrecillas como ésta dan la estabilidad necesaria a las mayores.

Mary Anning, nacida con el siglo XIX en una localidad costera del sur de Inglaterra, tiene el privilegio (no reconocido) de ser la madre de la moderna paleontología. Como en una historia de superhéroes, se cuenta que su perspicacia y su agudísima inteligencia le fueron inculcadas por un rayo que le cayó cuando tenía poco más de un año y que mató a su niñera. Toda la buena suerte que el destino le tenía reservada debió agotarse con este
hecho porque lo cierto es que la vida de Miss Anning fue dura y difícil. Nacida en el seno de una familia humilde, Mary fue una mujer autodidacta, y este es uno de los aspectos más extraordinarios de su biografía: sin más formación académica que algunos libros de geología, sin maestros relevantes, sin contacto con los ambientes universitarios que marcaban las pautas de la ortodoxia científica, recolectó fósiles, descubrió especies extintas (entre sus mayores logros se cuenta el haber reconstruído con exquisita habilidad y pericia los primeros ejemplares conocidos de ictiosarurio y el descubrir para la ciencia al plesiosaurio). Pudo combinar, y en esto sí que tuvo suerte, la afición con el oficio: los fósiles que recolectaba se vendían muy bien como "rarezas naturales" a los coleccionistas que a ella acudían...
Pero al fin y al cabo, para la sociedad victoriana, instalada en el más férreo clasismo, Mary Anning nunca dejó de ser una nota pintoresca, una anécdota curiosa. Sólo al final de su vida su gran fama -que no sus méritos, como hubiese sido de justicia- le valieron una pensión para acabar dignamente sus días.
Desde detrás del lienzo, los ojos curiosos de Mary Anning nos llaman: con el dedo índice de su mano izquierda nos invita a desentrañar los secretos de la naturaleza (materializados en forma de gran ammonita); el piolet y la cesta de su brazo derecho significan el trabajo, la constancia y el tesón. Sólo le faltaba un sexo distinto para alcanzar la cumbre.

lunes, octubre 29, 2007

SOBRE EL STABAT MATER Y LOS CACHALOTES

Estoy leyendo una novelilla cuyo sencillo argumento es, precisamente, uno de sus puntos fuertes. Se llama "Hotel Borg" y la ha escrito un joven italiano, de Cagliari, llamado Nicola Lecca. Entre los varios protagonistas que cruzan sus destinos en la trama destaca un director de orquesta de fama mundial, que inesperadamente, en el punto álgido de su carrera profesional, decide retirarse. Y, como despedida, dará un último concierto en una iglesia de Reikiavic, capital de Islandia. Será un concierto breve, para el que escogerá una obra selecta, los intérpretes mejores del mundo y, como público, una élite minoritaria. La obra: el Stabat Mater de Pergolesi; los intérpretes, una soprano y un niño; el público: 52 personas elegidas en sorteo público ante notario de entre todos los abonados que aparecen en el listín telefónico de la capital islandesa...

Como Internet acerca cualquier rincón del mundo hasta tu casa (restándole un poco de encanto por el camino, todo hay que decirlo), he colocado en el buscador Google "Hotel Borg" y he comprobado que existe relmente; pero como una cosa te lleva a la otra, he pasado un ratillo viendo imágenes de Islandia, la preciosa tierra de hielo y fuego de la que hemos estado hablando en clase de Geología en 1º C. Es la zona de la Tierra más nueva, de creación más reciente: está situada en medio de la dorsal atlántica, el centro de expansión del océano y de creación de litosfera... (He aquí una preciosa y sencilla explicación de la Tectónica de Placas). Y, siempre navegando por la red, encuentro que, en las marinas inmediaciones de Islandia, se pueden ver cachalotes, los animales más grandes del mundo.



Y ahora, para enlazar con el tema de "Lípidos" que estoy explicando en 2º de bachillerato, me acuerdo de que estos colosales cetáceos tienen en la parte delantera de la cabeza un órgano llamado "espermaceti" donde se acumulan gran cantidad de ácidos grasos y ceras. El nombre inglés del cachalote ( sperm whale, es decir, "ballena de esperma", se debe a un antiguo error: el contenido céreo, oleaginoso y blanquecino de este órgano cefálico fue confundido con esperma). El "espermaceti" permite al cachalote sumergirse a profundidades de vértigo (2000 metros, quizás 3000, según sugieren datos indirectos como el estudio del contenido estomacal de animales varados o cazados). Como mis alumnos de bachillerato saben, el punto de fusión de las ceras formadas por alcoholes de cadena larga y ácidos grasos saturados, es relativamente alto y, por tanto, las contenidas en el espermaceti permenecen en estado líquido cuando el animal nada en aguas poco profundas y "cálidas". Pero al sumergirse a grandes profundidades, el descenso de las temperaturas hace que solidifiquen las ceras y que, al hacerlo, aumenten su densidad facilitando la inmersión y el mantenimiento del cuerpo a esas profundidades; por el contrario, cuando asciende, las ceras vuelven a ser líquidas y su densidad menor ayuda a la flotabilidad. ¡Un auténtico submarino biológico, el cachalote!
También parece jugar un papel importante el espermaceti en la capacidad de producción de sonidos de los cachalotes.
Por cierto, el espermaceti, responsable en parte del éxito evolutivo del cachalote y que le ha permitido ocupar un nicho ecológico tan amplio, es también la causa de que ahora esté catalogado como una especie "vulnerable", casi en peligro de extinción: el aceite del espermaceti es muy apreciado en la industria (antaño como combustible para los quinqués y las lucernas de aceite y en la actualidad como ingrediente en ciertos lubricantes industriales y en cosméticos). Una vez más, el Homo destructor...

lunes, marzo 26, 2007

SOBRE LAS CASUALIDADES


mirlo, originally uploaded by ea6abn.
Me dicen que hace tiempo que no escribo... Es lógico: es época de exámenes y de evaluaciones, el tiempo libre escasea. Pero he encontrado un par de minutos para reflexionar sobre una pequeña casualidad que acabo de vivir mientras preparo una clase de Zoología para mis alumnos de la UNED sobre el tema de los anélidos (concretamente sobre las lombrices de tierra). La tarde es húmeda, llueve insistentemente -¡por fin!- y hace un poco de frío: ideal para preparar clases y corregir exámenes.
Desde la ventana de mi despacho se ve el jardín con el césped mojado y brillante que junto al repiqueteo de las gotas sobre un tejadillo cercano invitan al recogimiento y al trabajo.
Desde antes de que la lluvia hiciera acto de presencia, un mirlo ha estado paseando por el césped. Ahora, ajeno al chaparrón, inclina la cabeza, presta atención al sonido subterráneo y...¡zas!, rápidamente hinca su pico en el suelo y pesca una larga, rolliza, jugosa lombriz. Repite esta acción dos, tres, cinco veces más. Saciado su apetito, o quizás temerosa de que el agua de su plumaje le impida hacerlo más tarde, el ave levanta a duras penas el vuelo y se pierde tras el tapial del fondo.
Cada uno a nuestro modo, el mirlo y yo disfrutamos de la tarde y de las lombrices de tierra. Casualidades de la vida. Pura Biología.

Imagen del libro "Zoología General", de Hadorn y Wehner (Ediciones Omega)

martes, marzo 06, 2007

SOBRE LA BELLEZA

¡Y pensar que estuvieron vivos, que hacían la fotosíntesis, que horadaban sus cortezas insectos de mil especies...! Fueron árboles, enhiestos, órgullosamente erguidos, bellos como torres de Babel vegetales: hoy son sus almas petrificadas.
Pero son la prueba de que, como la materia o la energía, la belleza no se destruye: sólo se transforma...