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miércoles, marzo 26, 2008

SOBRE LA POLINIZACIÓN


polinización 1, originally uploaded by profsegovia1.



Definitivamente no entiendo qué tienen los pobres insectos para resultar tan antipáticos a la mayoría de las personas, sobre todo a las mujeres.

La cosa ocurrió esta mañana, mientras intentaba explicar en una clase de 1º de bachillerato el papel crucial de los hexápodos en la polinización de la mayoría de plantas fanerógamas.

-Algunas plantas tienen adaptaciones para la polinización por el viento o anemogamia, por ejemplo la producción de enormes cantidades de polen...

-Profesor, yo soy alérgico al polen de cebada.

-¿Sí? Precisamente la cebada y las gramíneas en general, producen grandes cantidades de polen que es dispersado por el viento... Las flores tienen reducidos o ausentes pétalos, muy modificados, y los estigmas de sus pistilos son ligeros y plumosos para impregnarse fácilmente del polen...

Hasta este momento la clase transcurre por sus cauces normales: la mayoría de los alumnos atiende, algunos toman notas y una minoría se pierde en ensoñaciones de cuyo contenido no quiero acordarme...

-Pero el principal vehículo de polinización son unos animales que, si todos desaparecieran de repente, probablemente la humanidad no duraría más allá de unos meses; casi al mismo tiempo se extinguirían la mayoría de anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Después seguirían la mayoría de las plantas fanerógamas y, con ellas, la estructura física de la mayoría de bosques y otros hábitats terrestres del planeta. La superficie terrestre se pudriría literalmente. A medida que la vegetación muerta se secara y se amontonara, cerrando los canales de los ciclos de nutrientes, otras formas de vegetación complejas desaparecerían, y con ellas casi todos los vertebrados terrestres. Los hongos, de vida libre, después de gozar de una explosión demográfica de proporciones enormes, reducirían sus poblaciones de forma súbita, y la mayoría de especies perecerían. La tierra emergida volvería aproximadamente a la condición de principios del Paleozoico, cubierta por alfombras de vegetación recumbente polinizada por el viento, salpicada de pequeños árboles y arbustos aquí y allá, en gran parte desprovista de vida animal...

(No lo he dicho exactamente con estas palabras: para este post me he tomado la libertad de tomárselas prestadas a mi admirado Edward O. Wilson, naturalista estadounidense, de su libro "La diversidad de la vida").

-¿Quienes son los humildes animales sobre los que recae la responsabilidad de mantener la vida en la Tierra encargándose sólo de polinizar a las plantas? Pues, claro está, los insectos...

Ahhh, qué ajjjcooo! -rompe la magia de mi explicación sin cortarse un pelo Jenny, una chica timida y siempre atenta a mis explicaciones, que no suele hablar por no pecar.

-¿Qué te ocurre? -pregunto, pensando que su compañero Kikoché, paradigma del eterno repetidor desubicado, le ha pegado un chicle en la lacia melena o que le ha escupido en los apuntes...

-Na... Ej que me dan muchismo ajco los bichos...

-¿Qué bichos? ¿Hay alguno en tu pupitre?

-No, los de las flores esos de los que está usté hablando...

Me ha hecho gracia el comentario y que le diera "ajco" no ya el significado de la palabra, sino el significante, la palabra pronunciada. Después de las risas pertinentes, he continuado explicando de qué "artilugios" ha dotado la evolución a las flores para procurarse el favor de los insectos. Curiosamente, la atención de las féminas ha caído en picado. Mientras por la clase volaban abejas y abejorros con sus corbículas repletas de amarillo polen, las mariposas libaban el sabroso néctar con sus enhiestas espiritrompas, las chinches se daban un baño en el pegajoso polvillo de las malvas y de las jaras, las moscas, los moscardones y los mosquitos zumbaban al goce de las fragancias emanadas por flores verdes, rojas o amarillas... ellas charlaban con las compañeras, rebuscaban en sus mochilas un objeto impreciso, hacían dibujos en las últimas hojas de sus cuadernos...
-Vane, ¿qué estás dibujando en el cuaderno? -le pregunto a una de ellas, rendido (dicen que si no puedes con tu enemigo debes unirte a él).

-Es un dibujo manga -responde ella, como si nada.

-¿Me lo dejas ver?

Una especie de hada con unos ojos enormes, desproporcionados, infinítamente profundos y llenos de chispillas refulgentes, me mira desde el cuaderno. En el fondo de esos cuévanos, como diría Quevedo, intento entender el miedo atávico de la Vane, de la Jeny, de la Lore... Los chicos, sin embargo, prestan atención, preguntan y se interesan por el universo entomológico. Ellos cabalgan sobre los élitros de salvajes coleópteros desbocados, ellas navegan por las tranquilas lágrimas de un hada triste...

¡Y luego dicen que somos iguales!

domingo, noviembre 25, 2007

SOBRE EL MÉTODO CIENTÍFICO


Los neutrinos, pero también los átomos del 2º ciclo de ESO, e incluso las moléculas de Bachillerato, tienen una fe ciega en sus libros de texto, en lo que les cuenta la televisión o en lo que copian de la wikipedia para hacer sus trabajos. Se lo creen todo, por el mero hecho de que otros (seres invisibles y mágicos que residen en un más allá virtual y místico) lo han dicho.

Ramón, un neutrino avispado, ha resuelto un problema en el que se le pedía hallar la capacidad de una piscina, expresada en litros, dadas sus dimensiones, expresadas en metros. El resultado que obtuvo era de 3'24345443453 litros.

-¿No crees que es un poco pequeña tu piscina?-le pregunté
-¿Por qué?- me respondió airado, colocándose a la defensiva.
-Pues porque esa capacidad es ridícula para una piscina...
-Pos mi padre...

Se detuvo un instante para pensar cómo terminar la frase; por un momento creí que iba a decir "...no es ridículo", pero al fin concluyó:

-... me ha ayudao a hacerlo.
-Eso está muy bien: que los padres ayuden a la educación de sus hijos, que se interesen... Pero en este caso, o tu padre se ha equivocado o...

-¿Cómo se va a equivocar mi padre?-me corta, un pelín indignado, el bueno de Ramón.

A eso me refiero: la mayoría de los chavales son esponjas que absorben y absorben -algunos se saturan enseguida, otros no- cuanto les muestra el mundo que les rodea, pero han perdido completamente el sentido crítico, la capacidad de análisis, la lógica deductiva. A principio de curso, en una clase de introducción a las Ciencias de la Naturaleza, en 2º de ESO, intenté explicar a mis neutrinos qué es y cuál es la "mecánica" del método científico.

-Un científico no se debe creer nada que él mismo no pueda comprobar. Precisamente esa es la diferencia entre la visión de la naturaleza que tenía un estudioso de la Edad Media y otro el Renacimiento.
-¿En la Edad Media no existía el método científico? -es Óscar quien pregunta .
-Pues no... Esa nueva manera de pensar nace más tarde, en el siglo XV. Galileo es uno de sus padres.
-Ah, sí... En Soci nos han hablado de él. Casi lo queman por decir que la Tierra se mueve.
-Exactamente: en ese juicio a Galileo fue en realidad se enfrentaron las dos maneras de estudiar la naturaleza; o creerse a pies juntillas la versión oficial, (defendida por la Iglesia y nacida de una interpretación literal de la Biblia) o estudias la naturaleza, observas, deduces, interpretas lo que ves sin prejuicios ni preconcepciones...
-Pero el juicio lo perdió Galileo... -apostilla, con algo de tristeza melancólica en la voz, la dulce Sofía.
-Pero cuando salía del juzgao dijo por lo bajinis "sin embargo la Tierra se mueve"... -comenta alegre, como haciendo suya la victoria, Ramón.
-Si lo llegan a oír los curas se lo cargan... -Víctor, a la carga...
-Vale, vale... Ya veo que don Luís os ha explicado muy bien esta anécdota de la Historia y que todos la habéis aprendido. Mirad, os pondré yo otro ejemplo de cómo la superstición puede crear disparates que ahora nos parezcan absurdos. ¿Sabéis qué es el basilisco?
-Sí, sale en Harry Potter...
-Bien. ¿Quién cree que existen los basiliscos?

Nadie levanta la mano.

-Pues hace siglos, la gente creía en ellos y muchos tenían uno disecado en su casa.
-¡Eso no puede ser! -salta Óscar.
-Hombre, me alegro de que no te lo creas... Lo que tenían en casa eran en realidad unos monstruos que, siglos después, todavía siguen existiendo y se venden en muchos mercados del mundo, en pueblos costeros. Se les conoce como "Jenny Haniver". Veamos una.

Les mostré estas fotografías, obtenidas en varias páginas de Internet:

-¡Qué asco!
-¿Qué bicho es ese, profesor?
-Son las "Jenny Haniver", los antiguos basiliscos... Las mentes supersticiosas, a la vista de un especímen de estos, creería que se trata de mostruos, seres infernales o extraterrestres... Un científico, tras un estudio meticuloso deduciría que se trata de una falsificación, de un fraude. En realidad son "manta rayas", manipuladas, con las aletas cortadas para darles esa forma. Lo que parecen ojos, son en realidad fosetas nasales... Mirad, veamos el aspecto de una de ellas:


Manta Raya, originally uploaded by ex.novo.

-¡Parece un fantasma!

-Efectivamente, Laura, tú lo has dicho: "parece". Pero todos sabemos que no lo es...

El final que tuvo esta esta clase merece por sí sólo un artículo entero en el blog. Los protagonistas fueron Miguel Ángel y Lucía.

-Pues yo creo que las supersticciones y las cosas de fantasmas hacen falta: si todos fuéramos listos y to eso nadie tendría miedo de na...

La observación de Miguel Ángel me pareció muy inteligente, pero todavía me sorprendió más la respuesta que le dio Lucía:

-Mi abuela dice que hay que tenerle más miedo a los vivos que a los muertos. Seguro que son más monstruosos algunos vivos que tos los muertos...

Es verdad: el sueño de la razón produce monstruos. Y estos monstruos de 2º de ESO son encantadores.

lunes, octubre 29, 2007

SOBRE EL STABAT MATER Y LOS CACHALOTES

Estoy leyendo una novelilla cuyo sencillo argumento es, precisamente, uno de sus puntos fuertes. Se llama "Hotel Borg" y la ha escrito un joven italiano, de Cagliari, llamado Nicola Lecca. Entre los varios protagonistas que cruzan sus destinos en la trama destaca un director de orquesta de fama mundial, que inesperadamente, en el punto álgido de su carrera profesional, decide retirarse. Y, como despedida, dará un último concierto en una iglesia de Reikiavic, capital de Islandia. Será un concierto breve, para el que escogerá una obra selecta, los intérpretes mejores del mundo y, como público, una élite minoritaria. La obra: el Stabat Mater de Pergolesi; los intérpretes, una soprano y un niño; el público: 52 personas elegidas en sorteo público ante notario de entre todos los abonados que aparecen en el listín telefónico de la capital islandesa...

Como Internet acerca cualquier rincón del mundo hasta tu casa (restándole un poco de encanto por el camino, todo hay que decirlo), he colocado en el buscador Google "Hotel Borg" y he comprobado que existe relmente; pero como una cosa te lleva a la otra, he pasado un ratillo viendo imágenes de Islandia, la preciosa tierra de hielo y fuego de la que hemos estado hablando en clase de Geología en 1º C. Es la zona de la Tierra más nueva, de creación más reciente: está situada en medio de la dorsal atlántica, el centro de expansión del océano y de creación de litosfera... (He aquí una preciosa y sencilla explicación de la Tectónica de Placas). Y, siempre navegando por la red, encuentro que, en las marinas inmediaciones de Islandia, se pueden ver cachalotes, los animales más grandes del mundo.



Y ahora, para enlazar con el tema de "Lípidos" que estoy explicando en 2º de bachillerato, me acuerdo de que estos colosales cetáceos tienen en la parte delantera de la cabeza un órgano llamado "espermaceti" donde se acumulan gran cantidad de ácidos grasos y ceras. El nombre inglés del cachalote ( sperm whale, es decir, "ballena de esperma", se debe a un antiguo error: el contenido céreo, oleaginoso y blanquecino de este órgano cefálico fue confundido con esperma). El "espermaceti" permite al cachalote sumergirse a profundidades de vértigo (2000 metros, quizás 3000, según sugieren datos indirectos como el estudio del contenido estomacal de animales varados o cazados). Como mis alumnos de bachillerato saben, el punto de fusión de las ceras formadas por alcoholes de cadena larga y ácidos grasos saturados, es relativamente alto y, por tanto, las contenidas en el espermaceti permenecen en estado líquido cuando el animal nada en aguas poco profundas y "cálidas". Pero al sumergirse a grandes profundidades, el descenso de las temperaturas hace que solidifiquen las ceras y que, al hacerlo, aumenten su densidad facilitando la inmersión y el mantenimiento del cuerpo a esas profundidades; por el contrario, cuando asciende, las ceras vuelven a ser líquidas y su densidad menor ayuda a la flotabilidad. ¡Un auténtico submarino biológico, el cachalote!
También parece jugar un papel importante el espermaceti en la capacidad de producción de sonidos de los cachalotes.
Por cierto, el espermaceti, responsable en parte del éxito evolutivo del cachalote y que le ha permitido ocupar un nicho ecológico tan amplio, es también la causa de que ahora esté catalogado como una especie "vulnerable", casi en peligro de extinción: el aceite del espermaceti es muy apreciado en la industria (antaño como combustible para los quinqués y las lucernas de aceite y en la actualidad como ingrediente en ciertos lubricantes industriales y en cosméticos). Una vez más, el Homo destructor...

miércoles, septiembre 12, 2007

SALTAMONTES

¿Se hace larga la espera? ¿Estás deseando que comiencen las clases? ¿Estás harto o harta de la Feria? ¡Ánimo, ya queda poquito!
Para que el tiempo se acorte, te propongo que te diviertas con una actividad clásica en tiempos de ocio o aburrimiento: la papiroflexia. Es relajante y entretenido doblar papelitos y darles forma... Prueba con este saltamontes.

lunes, mayo 21, 2007

SOBRE LA MARIPOSA MÁS BELLA DEL MUNDO

La casualidad ha querido que mi interés recaiga, en varias ocasiones durante las últimas dos semanas, en la ciencia de la Entomología.

Esta mañana, mi compañero Luís Cortés, profesor de francés, excursionista empedernido y "oropeda" convulsivo, me ha traído un ejemplar algo deteriorado de una mariposa que, según refiere, ha encontrado ya muerta en un recóndito paraje de la Sierra del Segura. "Es una mariposa preciosa", me dice mientras extrae el ejemplar de su féretro de papel. Cuando la veo, sonrío y le digo: "Efectivamente, Luís: es la mariposa más bella de España".
Comenzaré recordando a mi profesor de "Entomología" y de "Etología" en la Facultad de Biología de la Universidad de Valencia, Don Ignacio Docavo Alberti (el segundo apellido es el mismo que el del poeta del Puerto de Santamaría, hermano de su madre). Las clases de este carismático zoólogo, valenciano de adopción, se parecían mucho a aquellos "Souvenirs Entomologiques" de Jean-Henri Fabre: vívidas descripciones, mezcladas con experiencias personales y aderezadas con un toque poético, con permiso de su ilustre tío, del fascinante mundo de los insectos. Hablaba de "la mariposa que sale en los donuts", (refiriéndose a la polilla de la harina, Ephestia kuehniella, que según publicó la prensa, una señora encontró entre la masa de uno de esos productos) o de los "insectos devoradores del alma" (por un lapsus en un examen, una alumna confundió el orden de los "psocópteros" y escribió "psicófagos") o de cómo viajó, en cierta ocasión, desde Alberique hasta Valencia en autobús con un vaso de plástico apoyado en el cristal de la ventana porque dentro había una avispilla que le pareció curiosa... ¡Por no perder su valiosa presa, no pudo bajar del autobús hasta que llegó a las cocheras!.

"¿Cuál es el lepidóptero más bello del mundo y quién fue su descubridor?" preguntó Docavo en uno de sus exámenes. La respuesta correcta era la Graellsia isabelae, una mariposa ciertamente hermosa (no importaba que a uno le pareciese más bella la Iphiclides podalirius, por ejemplo: el libro "Elementos de Entomología" de Gonzalo Ceballos, que el profesor Docavo seguía al pie de la letra, decía que la más bella era la Graellsia isabelae y su punto de vista no admitía discusión). El asunto del descubridor era más peliagudo. Contaba Docavo que la descubrió D. Mariano de la Paz Graells, un eminente médico y naturalista del siglo XIX, que fue director del Real Jardín Botánico de Madrid. De esta bellísima mariposa había noticias en la época de Graells, pero ningún ejemplar había sido capturado. En una excursión por la sierra del Guadarrama, los ladridos de su perro "Curricus" hicieron levantar el vuelo a una de estas raras mariposas y la fortuna quiso que Graells tuviese bien dispuesto y preparado su cazamariposas. Una vez disecada y estudiada, comprobó que era, efectivamente, nueva para la ciencia por lo que tuvo el honor de bautizarla con el nombre genérico de Graellsia sp. y de dedicar la especie a la reina Isabel II, viniendo a llamarla Graellsia isabelae. Sin embargo, la respuesta correcta sobre el descubridor no era "Graells" sino... ¡"Curricus"! Una broma típica de Don Ignacio...
Recientemente he leído su obra "Memorias del Zoo de Valencia", donde recoge "la polémica, la lucha, la constancia y la paciencia durante 40 años para lograr el Parque Zoológico" y ahora mismo, cuando voy a escanear la portada del libro para ponerla en este post, me sorprende otro detalle casual: la mariposa que Don Ignacio luce sobre la solapa de su chaqueta no es otra que la famosa "isabela"...

lunes, marzo 26, 2007

SOBRE LAS CASUALIDADES


mirlo, originally uploaded by ea6abn.
Me dicen que hace tiempo que no escribo... Es lógico: es época de exámenes y de evaluaciones, el tiempo libre escasea. Pero he encontrado un par de minutos para reflexionar sobre una pequeña casualidad que acabo de vivir mientras preparo una clase de Zoología para mis alumnos de la UNED sobre el tema de los anélidos (concretamente sobre las lombrices de tierra). La tarde es húmeda, llueve insistentemente -¡por fin!- y hace un poco de frío: ideal para preparar clases y corregir exámenes.
Desde la ventana de mi despacho se ve el jardín con el césped mojado y brillante que junto al repiqueteo de las gotas sobre un tejadillo cercano invitan al recogimiento y al trabajo.
Desde antes de que la lluvia hiciera acto de presencia, un mirlo ha estado paseando por el césped. Ahora, ajeno al chaparrón, inclina la cabeza, presta atención al sonido subterráneo y...¡zas!, rápidamente hinca su pico en el suelo y pesca una larga, rolliza, jugosa lombriz. Repite esta acción dos, tres, cinco veces más. Saciado su apetito, o quizás temerosa de que el agua de su plumaje le impida hacerlo más tarde, el ave levanta a duras penas el vuelo y se pierde tras el tapial del fondo.
Cada uno a nuestro modo, el mirlo y yo disfrutamos de la tarde y de las lombrices de tierra. Casualidades de la vida. Pura Biología.

Imagen del libro "Zoología General", de Hadorn y Wehner (Ediciones Omega)

martes, marzo 06, 2007

SOBRE LAS ESPONJAS


sponges, fotografía original de minim.
Esta mañana me decía un profesor de Historia que sus alumnos son como esponjas. Desgraciadamente, con frecuencia tendemos a pensar mal de los pobres alumnos: creí que mi compañero quería decir que sus alumnos son inmóviles, que permanecen fijos al sustrato y que no tienen más inquietud en la vida que obtener lo indispensable para subsistir sin tener que moverse mucho... Pero no: quería decir todo lo contrario, que sus alumnos están tan ávidos de aprender y tanta es su motivación que absorben cuanto él les explica y enseña. Me ha parecido curioso que el símil de los "poríferos" sirva para describir dos situaciones tan distintas, tan antónimas...

Las esponjas pertenecen a un phyllum llamado "poríferos", es decir "que tienen poros". Efectivamente, la superficie de sus cuerpos está cribada de minúsculos poros y las paredes son laberintos cavernosos por los que circula el agua marina (hay algunas especies de aguas dulces). Como tienen una organización corporal tan sencilla (no presentan órganos ni aparatos), las células captan directamente las partículas nutritivas del agua circulante y también directamente expulsan sus desechos metabólicos...

Su extraordinaria simplicidad, sin embargo, no es óbice para que el filo presente multitud de formas y de colores, éstos debidos a la presencia en sus tejidos de organismos fotosintetizadores simbiontes, como las llamadas "clorelas" o la "zooxantelas").
Aquí podéis ver una pequeña muestra de la diversidad de esponjas. Las fotos las he tomado de www.flickr.com y pertenecen a un usuario cuyo nick es, precisamente, "porifera" (este usuario tiene unas fotos alucinantes...). También hay un par de fotos de otros dos usuarios.

Si alguna vez vais a Grecia, a las islas del Egeo, comprobaréis la belleza plástica de los puestos de vendedores de esponjas de baño: las hay de todos los tamaños y formas.


sábado, marzo 03, 2007

SOBRE VAMPIROS Y CALAMARES



Como sé cuánto le gusta a mis alumnos lo tétrico y lo terrorífico, he decidido incluir este breve "post": mientras "buceaba" por las profundidades abisales de la World Wide Web me he encontrado con esta especie de calamar, digno de un cuento de Edagar Alan Poe. Se llama "Calamar Vampiro del Infierno" (ya sólo el nombrecito da pavor); se bautizó así, evidentemente, por su aspecto: sus cuatro pares de tentáculos, cortos y unidos por una membrana, y su color oscuro recuerdan las alas de un murciélago. Tienen un par de filamentos retráctiles (en realidad el quinto par de tentáculos: no olvidemos que los calamares son decápodos)y unos enormes y siniestros ojos que, en proporción al cuerpo, son los mayores que existen. Por si todo esto fuera poco, puede emitir una luz fría y espectral. Es un animal poco común y habitante de las profundidades abisales y afóticas, lo que lo asemeja todavía más al vampiro...
Aquí tenéis un vídeo japonés -precioso, para los amantes dela zoología, pero siniestro para los amantes del cine de terror- con imágenes de Vampyroteuthis infernalis. Se lo dedico a mi amiga Kyoko, aunque sospecho que no le va a agradar el bicho...

viernes, febrero 09, 2007

SOBRE EL DODÓ Y OTROS ASUNTOS

Para Juan Miguel, Juan Carlos, Antonia, Rosa, María José, Mogica... y todos los que preparábamos el "visu": los buenos momentos de aquellos días son impagables. Aun guardo las risas en una carpeta, junto a los apuntes, los esquemas, los dibujos...
Para mis alumnos (especialmente para los de 2º de Bachillerato): no dejéis de reir (¡pero hacedlo fuera de clase! Je, je)




Hace 21 años, recién licenciado en zoología, andaba preparando el famoso "visu" de las oposiciones para "profesores agregados de bachillerato" en el Colegio de los Jesuitas "San José", de Valencia. En aquel precioso edificio existe un museo de Ciencias Naturales, creado por un sacerdote a finales del siglo XIX, el padre Ignacio Sala. Según tengo entendido, este buen hombre, un naturalista curioso, escribía a los misioneros jesuitas de todo el mundo para que le enviasen ejemplares de rocas y minerales, insectos, huesos, fósiles, herbarios... y cuánto pudiese ser de interés para su museo. La colección es impresionante por el volumen y la naturaleza del contenido; allí se pueden ver desde cráneos de cocodrilos o elefantes hasta cangrejos-cacerola de las Molucas, desde fetos con malformaciones de diversas clases de animales hasta insectos-palo de 60 cm., desde ámbar con inclusiones de hormigas hasta el "hueso de la canilla" de un alumno que fue arrollado por un autobús en las cercanías del colegio. A decir de los entendidos, la joya de este museo, paradigma de los museos de ciencias naturales en los siglos XVIII y XIX, es su colección ornitológica: hay disecados patos, rapaces diurnas y nocturnas, pájaros, estorninos, bisbitas, córvidos, golondrinas, cucos... Incluso había un par de ejemplares (reconstrucciones) de un ave muy peculiar, extinguida hace unos tres siglos: el dodó.

El pasado viernes 2 de febrero, en una visita con mis alumnos de 2º de Bachillerato a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia para ver la exposición "El bosque de cromosomas" me llevé una grata sorpresa: ¡uno de los dodós de los jesuitas estaba expuesto en una vitrina! A pesar del tiempo transcurrido desde que lo tuve en mis manos, los recuerdos de aquellos felicísimos días se han vuelto nítidos...


(Ya sé, ya sé... El dodó ha cambiado menos que yo...)
En aquella época, el naturalista curioso que había en mí (y que sigue habiendo) quiso saber más de esta especie de paloma y, fruto de mis pesquisas, nació un artículo que he rescatado del baúl de los recuerdos (¡éramos capaces de vivir sin discos duros!) y enriquecido con algunos datos que he conocido después.
Los dodós vivieron en las Islas Mauricio, Reunión y Rodrígues, pertenecientes a un pequeño archipiélago del mar Índico, al este de Madagascar. Las islas pertenecieron a los portugueses en el siglo XVI (que las llamaron Islas Mascarenhas), a los holandeses en el XVII (las rebautizaron como Islas Mauricio), los franceses en el XVIII (a cada isla le pusieron un nombre y lo cambiaron en varias ocasiones: Isla de Bonaparte, Isla Reunión, Isla del Cisne, Isla de Francia, Isla de Bourbon...) y los británicos en el XIX y en el XX (el archipiélago consiguió su independencia en 1968).
Cada una de las tres islas poseía su propia especie de dodó (también se conoce con su nombre alemán dronte).
El dodó de Isla Mauricio, la más conocida de las tres especies, fue bautizada por Linneo con el nombre de Didus ineptus, pues su aspecto –la cabeza grande, el cuello rechoncho, el gran pico, las patas cortas con cuatro dedos, sus alas casi vestigiales- sugería un ave de hábitos estúpidos. Otro gran naturalista, Buffon, considera que el dodó es “un error de la naturaleza” y no lamenta su extinción. Fue rebautizada como Raphus cucullatus.

A lo largo del siglo XVII, varios ejemplares de dodós llegaron a Europa para enriquecer las colecciones particulares (fue famosa la del emperador Rodolfo II de Habsburgo), para ser exhibidos en ferias o para ser estudiados en las universidades. La fama que el ave alcanzó y la curiosidad de los aristas establecieron una feliz alianza: gracias a los diversos grabados y dibujos de la época, podemos hacernos una idea del aspecto del dodó



Una de las primeras noticias de la existencia del dodó data del siglo XVI y nos la da el almirante holandés Jacob Cornelisz van Neck, quien refiere que estos animales son "bestias nauseabundas" por el mal sabor y la dureza de su carne, incluso cocida durante mucho tiempo. Otra peculiaridad reseñada por muchos observadores es que el dodó acumula en su nido piedras para ingerirlas postriormente. Al final del artículo volveré a incidir sobre estos dos hechos, aparentemente inconexos.
El dodó de Isla Reunión se diferenciaba del de Isla Mauricio en el color: era más claro, quizás una forma albina (Linneo lo llamó Didus borbonicus, en referencia a su lugar de origen).
El dodó de la Isla Rodrigues, o “solitario de Rodrígues” (Didus solitarius o Pezophaps solitaria) al contrario que su pariente de Mauricio, tenía “un sabor admirable” (según Françoise Leguat, un viajero francés del siglo XVII, autor de “Los naúfragos de Dios”). El dodó de Mauricio se extinguió en 1681 (tampoco hay rastros de sus parientes de Reunión y Rodrigues) y de su paso por el mundo apenas quedaron unos cuantos restos disecados en algunos museos de Historia Natural. Lewis Carroll publicó “Alicia en el País de las Maravillas” en 1865: el dodó que protagoniza la divertida carrera en la que todos ganan pudo inspirarse en el ejemplar conservado en el Museo de Oxford. (Se dice que Carroll, cuyo verdadero apellido era Dogson, tartamudeaba y se presentaba como “Do… Do… Dogson": de ahí su simpatía por el ave extinta). Por cierto, del ejemplar disecado de Oxford sólo se conserva una pata y el cráneo, rescatados de la basura donde fueron a parar en el transcurso de una limpieza, en 1775.



El recuerdo del dodó aun conoció otro momento de gloria cuando un tenaz maestro de Mauricio, George Clark, en 1865 encontró numerosos restos óseos, tras años de infructuosa búsqueda; el paraje donde fueron hallados fue un pantano casualmente llamado “Charca de los Sueños”. Los huesos fueron enviados a Inglaterra y estudiados por el reputado zoólogo Richard Owen, quien fue el primero en hacer un estudio zoológico y sistemático de la especie: la situó en el orden de las columbiformes, junto a las palomas y las tórtolas.
La historia del ave extinguida (seguramente por la presión humana: sus nidadas eran devoradas por los perros y los cerdos) ha generado mucha literatura científica a lo largo del siglo XX y aun en el corto XXI. Lo último que he podido saber es que el zoólogo Andrew Kitchener, en 1993, realizó una detalladísima y concienzuda reconstrucción anatómica y que, según una teoría de la científica francesa Fanny Cornault, el mal sabor de su carne se debía a que el dodó complementaba su dieta, en época de cría, con huevos de tortuga (¡y éstas eran las famosas piedras de los antiguos observadores!).
La supuesta estupidez del dodó no es sino el reflejo de nuestra verdadera torpeza en lo que a conservacionismo y extinción de especies se refiere. “¿Y por qué no había de extinguirse este pájaro idiota, este error de la naturaleza?” se preguntaría, quizás, Buffon. La respuesta es muy sencilla: por el mero hecho de existir, tenía derecho a seguir existiendo. Es una cuestión de “ecoética”. En las Islas Mauricio se recuerda al dodó en los sellos, en cientos de souvenirs para turistas, en el logo de la cerveza nacional… Pero uno no puede evitar la desazón y mucha tristeza al saber que jamás volveremos a ver un dodó vivo. Quizás por haber aprendido esto ha desaparecido de mi rostro la sonrisa que lucía hace veintitantos años.



miércoles, febrero 07, 2007

SINKIN' SOON

El pez más grande que existe es el tiburón ballena, Rhincodon typus, (a pesar de su nombre, no es un mamífero). Es un bicho imponente (¡puede medir más de 20 metros!), que habita las cálidas aguas de los mares tropicales (también subtropicales). Su alimentación es sorprendente, dado su tamaño y su aspecto: traga plancton y, como festín extraordinario, algún que otro pececillo o calamar.
Dejo aquí unas preciosas imágenes, acompañando a una canción de Norah Jones, Sinkin' Soon.


We're an oyster cracker on the stew,
And the honey in the tea,
We're the sugar cubes,
one lump or two,
In the black coffee,
The golden crust on an apple pie,
That shines in the sun at noon,
We're a wheel of cheese high in the sky,
But we're gonna be sinkin' soon.
In a boat that's built of sticks and hay,
We drifted from the shore,
With a captain who's too proud to say,
That he dropped the oar,
Now a tiny hole has sprung a leak,
In this cheap pontoon,
Now the hull has started growing weak,
And we're gonna be sinkin' soon.
We're gonna be Sinkin' soon,
We're gonna be Sinkin' soon,
Everybody hold your breath 'cause,
We're gonna be sinkin' soon
We're gonna be Sinkin' soon,
We're gonna be Sinkin' soon,
Everybody hold your breath 'cause,
Down and down we go.
Like the oyster cracker on the stew,
The honey in the tea
The sugar cubes, one lump or two?
No thank you none for me.
We're the golden crust on an apple pie,
That shines in the sun at noon,
Like the wheel of cheese high in the sky

Well... we're
gonna be sinkin' soon.

Somos una galleta salada en el guisado
y la miel en el té
Somos los terrones de azúcar
¿uno o dos en el café solo?
La costra dorada en una tarta de manzana,
que brilla al sol del mediodía,
somos una rueda de queso arriba, en el cielo,
pero nos vamos a hundir pronto.
Desde que partimos
en un barco hecho de palillos y de heno,
vamos a la deriva
con un capitán demasiado orgulloso para admitir
que abandonó los remos.
Ahora entra agua por un agujero minúsculo
en este pontón barato,
ahora el casco es débil,
y vamos a hundirnos pronto.
Vamos a hundirnos pronto,
vamos a hundirnos pronto,
Todos aguantamos la respiración porque
vamos a hundirnos pronto
abajo, abajo
Que nadie intente ver ninguna alegoría sobre nuestro sistema educativo en esta letra pesimista... (¿O sí?)

jueves, enero 18, 2007

SOBRE EL DARWINISMO

“Durante el desarrollo evolutivo de los gasterópodos tuvo lugar una torsión del saco visceral que interesó a la mitad derecha de sus órganos y que, como consecuencia, hizo desaparecer en este grupo taxonómico la típica simetría bilateral de los moluscos…”

(Ciencias Naturales, 1º de BUP)

La clase que he tenido hoy con los alumnos de 4º de ESO ha sido memorable y no quisiera dejar pasar la oportunidad de inmortalizar el momento plasmándolo por escrito. Voy a tratar de abordar el tema 4, “La evolución de los seres vivos”, cuarto epígrafe “Argumentos a favor de la evolución”.
– ¿Qué significa “argumentos”? –pregunta Mateo, antes de iniciar yo mi explicación.
–Hace unos cuantos cursos decíamos “pruebas del hecho evolutivo” en lugar de “argumentos a favor”–intento aclarar.
– ¿”Helecho evolutivo”?–vuelve a inquirir Mateo.
–Sí… “El - hecho evolutivo”… Es lo mismo que decir “la evolución”.
Mateo asiente y vuelve su rostro hacia el chimpancé que le devuelve la mirada desde la página 65 del libro de texto.
Les hablé de los llamados “órganos homólogos”, aquellos cuya anatomía interna evidencia un origen común pero que tienen una apariencia externa muy diferente, pues son el fruto de adaptaciones a distintas funciones.
–Pensad en las extremidades de un caballo, de un topo, de un león, de una ballena, el ala de un murciélago… Cada una de ellas es el fruto de una adaptación: a la carrera, a excavar, a cazar, a impulsarse en el agua, a volar…
–Las ballenas no tienen patas…–interrumpe Juanra.
–Ni ningún pez –aclara Mateo.
–Pero yo no he dicho “patas”, sino “extremidades”… Y, además, las ballenas son mamíferos.
– ¡Ah, es verdad!–recuerda Mateo– Nos los dijo la Carolina el año pasado.
Sonrío, me armo de paciencia e intento continuar.
–Pues, a pesar de ser ex-tre-mi-da-des tan diferentes, todas están formadas a partir de un mismo patrón estructural.
– ¿Un patrón no es un jefe? –ahora es Laura quien pregunta.
– Un patrón es un modelo.
– ¡Sí, unos cojones…! –exclama Laura–. ¡Menudo modelo es el jefe de mi padre! ¡Está el hombre pa subirse a pocas pasarelas!
Hay risas generalizadas. Confieso con cierto rubor que yo también me reí… Una vez hube precisado el asunto del modelo, continué:
–Bien, pues los órganos homólogos, son prueba de una evolución divergente.
– ¿Eso qué es? –otra vez Mateo.
Diver-gente es gente-diver –apunta Juanra, ocurrente él.
– ¡Qué tonto que eres, nene!– lo increpa Mateo.
–Pues anda que tú, que no haces más que preguntar… ¡Pelota!
Puse orden e intenté explicar el término con un dibujo: un punto es el origen común del que parten dos líneas oblicuas, hacia abajo, en distintos sentidos.
–Estas líneas son divergentes: parten de un mismo punto, pero siguen caminos diferentes.
– ¿Y eso qué tiene que ver con el Darwin? –pregunta, saliendo de una especie de trance hipnótico, Mamen.
–Nada, Mamen… No tiene nada que ver. Puedes continuar dibujando corazones en tu cuaderno.
Pos vale.
Consumí más de media clase para intentar hablar de homologías y divergencias. Ahora le tocaba el turno a los órganos análogos y a la evolución convergente.
–Podemos encontrar órganos análogos, parecidos en su forma (por ser resultado de la adaptación a una función parecida), pero que tienen orígenes evolutivos distintos. En este caso hablamos de una “evolución convergente”.
– ¿Eso es lo mismo que ha dicho antes, profesor? –ya habrán adivinado que se trata de Mateo.
–No sé… ¿A qué te refieres?
–A eso de “divergente”.
–No… Ahora es justo lo contrario. Hablo de “convergencia”…
– ¡Convergencia i Unió, profesor! –explota impulsivamente Juanra.
– ¡Catalanes de mierda!– responde Nacho, que hasta ahora había estado asomado a la ventana, admirando a las chicas de 4º - C que corrían por las pistas deportivas y a quien la expresión en catalán debió hacer saltar algún resorte en su cerebro.
Pos más mierda son los del Madrid.
¡Ahora sí que se había destapado la caja de Pandora! Diez minutos escatológicos, con excrementos volando desde el centro de la piel de toro hasta su extremo nororiental pudieron con mi paciencia.
– ¡Al próximo que oiga hablar de fútbol le voy a poner una amonestación!
– ¿De qué equipo es usted, profesor? –pregunta el ingenuo Martín.
Me da pena este chiquillo. Es sencillo como el mecanismo de una cuchara, tiene una actitud de bebé que aprende a aprender, pero es también bienintencionado y voluntarioso como pocos. Para evitar que él se lleve la amonestación prometida, hago oídos sordos y continúo mi plática.
Adela, la única chica de la clase que sigue mis explicaciones y que sorprendentemente no se desespera al comprobar lo poco que avanzamos y cómo la medida del tiempo en este ambiente es muy relativa, pregunta:
– ¿Las alas de los insectos y las de las aves serían órganos análogos?
–Claro, muy buen ejemplo. Incluso hay animales enteros de aspecto muy semejante porque se han adaptados a un mismo espacio ecológico… Por ejemplo los delfines y los ictiosaurios. Unos son mamíferos y los otros… ¿Alguien sabe qué era un “ictiosaurio”?
Nadie lo sabía (menos Adela: se lo noté en la mirada y en la media sonrisa cómplice, pero la niña no quiere hablar en medio de ese erial).
–“Ictio” viene de un término griego que significa “pez” y “saurio”…
– ¡De “dinosaurio”!– exclama Mateo.
–“Dinosaurio” significa “lagarto terrible”: “deinos” quiere decir terrible, así que “saurio”…
– ¡Lagarto!–se hace la luz en el cerebro de Juanra.
– ¿Y los delfines son lagartos?
Creo que en ese mismo momento tiré la toalla y mientras ésta caía al suelo se estableció en el aula una animada tertulia sobre los lagartos, sobre sus colas moviéndose tras la amputación, sobre un licor “turco o de por ahí” que se elabora metiendo un lagarto en una botella, sobre "una moda de ricos" que consiste en meter gatos recién nacidos en una botella para que crezcan con la forma del recipiente, sobre el cura de pueblo que cambiaba conejos por gatos porque le gustaba más el sabor de estos últimos aunque tuvieran menos carne…
Cuando me marché de clase, aquellos príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, aun no habían aclarado si las trufas que huelen los cerdos son de chocolate o no.
¿Qué aventuras les esperarán mañana, cuando les hable de las “pruebas embriológicas” y de la ontogenia?






domingo, diciembre 17, 2006

SOBRE LA CEGUERA

Las calificaciones de Juan Luís no han sido precisamente brillantes: aunque ha aprobado Matemáticas y Ciencias Naturales, ha suspendido Ciencias Sociales, Inglés, Educación Física, Lengua… En su rostro se puede leer la rabia, que no la impotencia porque Juan Luís, como tantos chavales de su generación, es listo y tiene capacidad para aprender; incluso, si cuenta con el estímulo adecuado, puede tener interés por aprender. Pero a Juan Luís lo pierden las videoconsolas, los chats por Internet y el fútbol. A las primeras les dedica, más o menos, la mitad de su tiempo libre; chateando no pasa menos de hora y media cada día; y el fútbol que juega, el que ve en televisión, escucha por la radio y analiza en la prensa especializada consume sábados, domingos y lunes. Su padre, en una mezcla de humor y amargura, me dijo en cierta ocasión:

− ¡Con lo bien que nos lo pasamos, cuando era más chico, yendo a los partidos del Alba! ¡Cuánto me arrepiento ahora de haberle inculcado esta pasión! Además, tampoco es muy bueno como jugador…

Juan Luís, dando rienda suelta a su rabia, me dijo:

−Y esto de las Sociales, a ver, ¿pa qué sirve?

Eterna pregunta del estudiante frustrado. Estuve a punto de castigarlo con la eterna respuesta del profesor desafiado (“Pues para pagar la hipoteca, para comprar un coche, para ir a los partidos de fútbol que tanto te gustan, para invitar a tu chica…”) pero al comprobar que una lágrima asomaba a los ojos de Juan Luís, no quise aumentar su furor y me mordí la lengua.

Leyendo un artículo de zoología, me he topado con una especie curiosa de escorpión. Digo curiosa porque, a diferencia de la mayoría de escorpiones, alacranes y arácnidos en general, éste está ciego. Los arácnidos, como los insectos, tienen varios ojos y de varias clases. Unos son simples (se les denomina “ocelos” y constituyen un órgano único) y otros son compuestos (como una reunión de decenas o cientos de ocelos). El hecho de que este escorpión sea ciego, no es una anomalía sino el fruto de una selección natural. La mayoría de los escorpiones tienen hábitos nocturnos y pasan el día escondidos bajo rocas o en sus madrigueras; el modo de detectar a sus presas no es, por tanto, mediante la vista, sino gracias a la fina sensibilidad de unos pelillos llamados tricobotrios que poseen en las patas y en los pedipalpos (las pinzas), mediante los cuales detectan pequeñas vibraciones del aire cerca de ellos. No es de extrañar que algunas especies hayan perdido completamente la visión. Así actúa la selección natural, el motor de la evolución biológica: eliminando órganos inservibles y potenciando el desarrollo y la mejora de aquellos que suponen una ventaja para el individuo y, por ende, para la especie.
Sin embargo la evolución cultural, esa que nos hace humanos y que tan radicalmente nos diferencia del resto de los animales, tiene otro modus operandi. Si el almacén de la evolución biológica es el genoma, el conjunto de genes guardados en los cromosomas, el de la evolución cultural es más difuso y se encuentra en la memoria, en las pinturas rupestres, en los relieves cuneiformes de la antigua Mesopotamia, en los jeroglíficos egipcios, en las bibliotecas, hemerotecas, videotecas, archivos, discos duros, CDs, DVDs, pen-drives… La evolución cultural es como un anciano con síndrome de Diógenes que, a diferencia de la evolución biológica, no prescinde de lo inservible, sino que lo almacena, lo atesora sin plantearse su utilidad. Y ahí está la raíz de la esencia humana: ya éramos Homo, pero nos convertimos en sapiens cuando inventamos la tradición oral, cuando empezamos a pintarrajear las paredes de nuestras cavernas, cuando creímos que podía existir un más allá…

El escorpión ciego, una especie endémica de las cuevas del Pirineo catalán, se llama Belisarius xambeui. Su descubridor fue un zoólogo francés del siglo XIX, Eugène Simon. Trabajó algún tiempo en nuestro país, ayudando a clasificar y conservar las colecciones de arácnidos, de los que era un gran conocedor, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Bautizó a esta especie con el nombre de Belisarius en alusión al famoso general bizantino, el conde Belisario, que en tiempos del emperador Justiniano se distinguió por sus conquistas y reconquistas del Imperio Romano de Occidente. Belisario fue un grandísimo militar, un estratega que nada tenía que envidiar al mismo Julio César o, incluso, a Alejandro Magno: reconquistó las regiones del norte de África, las islas del Mediterráneo, la península itálica… Sus hazañas las recogió en una novela el escritor francés Jean-François Marmontel en el siglo XVIII; también fijaron su atención en este personaje, entre otros, Robert Graves, que escribió "El Conde Belisario", y Gaetano Donizetti, que le dedicó su ópera "Belisario". En todas estas obras se recoge una leyenda que según los historiadores modernos es falsa, pero que durante la Edad Media tuvo gran popularidad: se cuenta que Belisario, caído en desgracia por haber participado en una conjura contra el emperador Justiniano, es condenado por éste a ser cegado y a vivir de la mendicidad. Un Belisario mendigo, anciano y ciego, paradigma del destino azaroso, puede verse en el magnífico cuadro de Jacques-Louis David "Date obolum Belisario" ("Dad una limosna a Belisario"), que está en el Museo de Bellas Artes de L'Ille, Francia.

Eugène Simon (1848-1924), debía conocer la novela de Marmontel, el cuadro de David y la leyenda del Belisario ciego. Podía haber bautizado a la nueva especie de escorpión con su propio nombre, como hacen tantos biólogos, o con el nombre de algún colega, en señal de agradecimiento… Pero prefirió rendir un homenaje a la cultura, a la historia. El bautizar a su especie con el nombre del general bizantino es pues, no sólo el ejercicio de su profesión como zoólogo y taxónomo sino además, y ante todo, un acto de erudición.

La próxima vez que un alumno me pregunte para qué sirve una determinada asignatura le responderé:

−Para ser personas, para saber.

sábado, noviembre 11, 2006

LA METAMORFOSIS

La versión cinematográfica de "La metamorfosis" de Carlos Atanes. Curiosa.